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juandon. Innovación y conocimiento

La búsqueda del conocimiento en una Sociedad de la Inteligencia

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Cuestionar la educación y escribir una de nueva (Juan Domingo Farnós): Sin aulas ni asignaturas (Roger Schank)…

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Cuando hace mucho comenté que empece a trabajar con las Universidades Finlandesas, allá por el año 2000 ya empezamos a diseñar un escenario sin aulas ni asignaturas (posteriormente si por algo se ha hecho famosa Finlandia ha sido por quitarlas de sus sistema educativo) , por tanto las afirmaciones de mi amigo Roger Schank son hijas del mismo tronco, de la misma linea de pensamiento….

Buscando soluciones (no pretendemos encontrar soluciones a la educación actual, serían solo INNOVACIONES y como no nos cansamos de decir, ya no es tiempo de innovaciones que susteneten el SISTEMA —-https://juandomingofarnos.wordpress.com/…/sustentar-el…/ de Juan Domingo Farnos….

¿Cuál es la solución a este problema? La respuesta estándar consiste en decir que la educación formal debe preparar a los miembros de las nuevas generaciones para el mundo que está naciendo. Pero hay buenas razones para pensar que, en este terreno, la educación siempre llega tarde.

En primer lugar, la educación llega tarde porque pasa demasiado tiempo entre el momento en que se producen las novedades, el momento en que se desarrollan interpretaciones que nos permitan entenderlas razonablemente y el momento en que se consigue transmitir esas interpretaciones a las nuevas generaciones de docentes. Este proceso funcionó con fluidez durante muchas décadas, pero ahora no hay tiempo material para reproducirlo. Los cambios se producen con demasiada rapidez como para que se pueda responder a ellos desde los planes de estudio.

 

 

 

 

 

La escuela no puede prepararlos para un futuro contacto con la globalización, sino que, en términos generales, sólo puede reaccionar ante un contacto que ya se ha producido o ya se está produciendo. Desde el punto de vista de los alumnos, primero está el contacto con el mundo globalizado y después está el contacto con la escuela. Pretender invertir los términos es sencillamente una quimera.

En consecuencia, si queremos darle un mejor equipaje cultural a los miembros de las nuevas generaciones (y si queremos proporcionárnoslo a nosotros mismos) el primer frente de ataque no estará en la institución escolar sino fuera de ella, más precisamente en ese terreno difuso pero decisivo al que llamamos cultura. El desafío es cómo desarrollar una nueva sensibilidad, cómo reforzar nuestra capacidad de establecer conexiones entre hechos, cómo modificar nuestras categorías de análisis, de modo tal que la inevitable inmersión en el mundo globalizado no nos hunda en el desconcierto y en la irracionalidad colectiva…. Juan Domingo Farnos

 

 

 

 

Tal vez debamos empezar a pensar que buena parte de esos recursos no están dentro del sistema educativo sino fuera de él. Más precisamente: en ese mismo mundo de la cultura que nos presenta tantos desafíos. Ver al sistema educativo como una fortaleza que debe resistir los embates del mundo exterior no sólo es una actitud demasiado defensiva, sino probablemente una actitud que nos lleve al fracaso. Porque es fuera del sistema escolar donde se producen las mayores innovaciones, donde se desarrollan las nuevas destrezas y donde opera mucha gente que tiene cosas para enseñar y para transmitir. Por eso, si nos abroquelamos en sistemas educativos cerrados, nos condenaremos a llegar siempre tarde. No se trata de mimetizarse con lo que pasa fuera de la escuela (seguramente una mala estrategia) sino de movilizar los recursos que allí se encuentran para dar una mejor respuesta educativa.

Si consideramos la libertad como el elemento más importante para cualquier persona y viendo las muchas posibilidades que hoy en día existen para aprender, la escolarización obligatoria, ¿es necesaria hoy en día?, o por el contrario será mejor ejercer esta libertad y tener la posibilidad de aprender donde queramos, cuando queramos y cómo queramos….

Si el aprendizaje informal se contempla en un 70% de lo que aprendemos, lo no formal un 20% y lo formal (reglado), un 10%, ¿Por qué los estados, gobiernos, gestores…invierten un 70% en aprendizaje formal y por tanto, muy poco en informal?

Si leemos artículos, investigaciones, posts….sobre educación disruptiva…¿es solo una entelequia? ¿llegará en algún momento? ¿es vital para un cambio de paradigma dentro de una refundación de la sociedad? Estas preguntas las formulé yo mismo en un foro de debate a nivel internacional….

 

 

 

 

 

Respuestas como esta….

Día a día, el acceso a la información se hace mas evidente y sencillo; es por ello que el aprendizaje formal, según mi opinión, esta en un proceso de cambio, los conocimientos ya no son impartidos y alojados en la mente del estudiante, los estudiantes, hoy en día, son capaces de enseñarnos a nosotros los “docentes” sobre prácticas diferentes, ejemplos y hasta nuevas formas de ver los contenidos. Una de las razones que la palabra “Docente” esta migrando por “Facilitador”, el profesional de la educación ha venido cambiando su rol, para convertirse en una persona que guía, orienta y ayuda al estudiante al manejo del conocimiento.

Podemos concluir que todos lo tenemos muy claro, pero realmente nadie llega a ello porque todos tenemos condicionantes “estructurales” que de una manera u otra lo impide, es por eso mi insistencia que para llegar a ello lo que debe cambiar es la sociedad no la educación, ya que si la primera modifica sus puntos devista, la segunda lo hará por propia inercia.

Nos preguntamos todos cómo vamos a cambiar esta sociedad en donde unos pocos tienen un gran poder para dirigirnos. Se podría decir que no haría falta cambiar nada, siempre y cuando esos pocos se caracterizaran por su alta preparación, inteligencia, conocimiento y sobre todo por su servicio a la comunidad. Pero no es así.

Estamos llegando a unos niveles de incompetencia, corrupción, enfrentamiento y estupidez social que han producido y seguirán produciendo injusticias, desánimo y crisis. ¿Son válidos nuestros dirigentes? ¿Qué filtros han pasado para merecer el privilegio de dirigir?

 

 

 

 

 

Actualmente queremos ver como se desarrolla el aprendizaje dentro de diferentes parámetros, y me explico, sabemos las tipologías de aprendizajes que hemos querido tener de manera cultural y por tradiciones, pero es bien sabido que los conocemos actuando por separada, por el contrario, si pensamos como inteactuarían los unos con los otros y si son necesarias estas posiciones, sabemos bien poco.

Cuando examinamos una gama de diferentes contextos en los que el aprendizaje se lleva a cabo,  descubrimos que lo que llamamos ‘atributos’ de formalidad / informalidad están presentes en cualquier situación, aunque solo actúe uno de ellos.

 

 

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Significan tanto las características del aprendizaje en una amplia variedad de situaciones, y también el hecho de que son las personas la que atribuyen etiquetas como tales características formales, no formales e informales,para. nuestro análisis nos sugiere que estos atributos de formalidad / informalidad están presentes en todas las situaciones de aprendizaje, sino que las interrelaciones entre esos atributos formales e informales varían de una situación a otra.

 

Dentro de la dimensión “política”, existen las frecuentes declaraciones sobre el potencial emancipatorio superior de la educación no formal. Esto es peligrosamente engañosa. Nuestra red de arrastre nos ha hecho ver  que todas las situaciones de aprendizaje contienen  desigualdades de poder importantes, y que el aprendizaje informal / no formal y formal puede ser todos emancipadores u opresivos y a menudo al mismo tiempo.

Las diferencias de poder y las cuestiones de desigualdad con los aprendices deben ser tomadas en serio en todos los contextos. Por otra parte, el grado en que el aprendizaje es emancipador u opresivo depende al menos tanto o más en los contextos organizacionales, sociales, culturales, económicos y con políticas más amplias en las que el aprendizaje tenga su sede, como en las prácticas reales de aprendizaje y pedagogías involucradas.

 

Podemos establecer una serie de condicionamientos como:

  • Educación o no  educación
  • Ubicación (por ejemplo, instalaciones educativas o de la comunidad, los lugares de trabajo)
  • Intencionalidad aprendiz / profesor / actividad (voluntarismo)
  • Alcance de la planificación o estructuración intencional
  • Naturaleza y alcance de la evaluación y acreditación
  • Los plazos de aprendizaje
  • La medida en que el aprendizaje es tácito o explícito
  • La medida en que el aprendizaje es un contexto específico o generalizable / transferible
  • Determinación externa o no
  • Si el aprendizaje es visto como trascendente o no. ‘
  • Parte de un curso o no.
  • Si los resultados pueden ser medidos
  • Si el aprendizaje es colectivo / colaborativo, cooperativo  o individual
  • El estado de los conocimientos y el aprendizaje
  • La naturaleza del conocimiento
  • Relaciones alumno – profesor
  • Enfoques pedagógicos
  • La mediación del aprendizaje – por quién y cómo
  • Propósitos e intereses para satisfacer las necesidades de los grupos dominantes o marginados
  • Ubicación dentro de las relaciones de poder más amplias
  • Si hay o no control dentro del aprendizaje.

 

 

 

 

Es importante no ver los atributos formales e informales como algo separado, a la espera de ser integrados. Este es el punto de vista dominante en la literatura, y es un error. Por lo tanto, el desafío no es, de alguna manera, combinar el aprendizaje formal e informal, para los atributos formales e informales están presentes y relacionados entre sí, lo queramos o no.

 

 

Pese a esto, la organización del conocimiento en numerosas disciplinas ha estimulado modelos curriculares e investigativos disociados, impidiendo cada vez más la integración metodológica y epistemológica. En este escenario, las universidades, en tanto actores neurálgicos de estos procesos, manifiestan una profunda ruptura práxica en torno a la organización disciplinaria, transformando el problema de su integración en uno de los nodos críticos fundamentales de la educación contemporánea. En consecuencia y para efectos de la presente propuesta, se debe añadir que los resultados y debates, dentro del fenómeno de las reformas universitarias, no tienen un correlato investigativo suficiente en el contexto chileno, por lo cual se justifican estudios que dimensionen la discusión global en la particularidad de la educación superior en el país, desde un nivel de indagación no sólo programático, sino epistémico.
 La forma en que habitualmente son asumidas e implementadas la enseñanza y la evaluación, emite algunas señales inequívocas de una estreches teórica-metodológica que apunta hacia una insuficiente comprensión del aprendizaje humano: de sus cualidades, sus complejidades, del modo en que este ocurre, de sus manifestaciones y sus implicaciones pedagógicas.
  Así, son frecuentes incongruencias, inconsistencias y paradojas, que se revelan a través de distintas situaciones y tareas de clases que ponen en tela de juicio los objetivos y fines planteados, los procedimientos, métodos, e instrumentos empleados, los criterios evaluativos asumidos, así como los indicadores seleccionados para la calificación del aprendizaje; lo cual pone en peligro el éxito real de la enseñanza practicada, y en duda la validez y el efecto educativo de la evaluación del aprendizaje.
http://www.efdeportes.com/efd121/teoria-de-la-complejidad-y-aprendizaje.htm  Teoría de la Complejidad y aprendizaje: algunas consideraciones necesarias para la enseñanza y la evaluación
En las universidades hay una creciente (y justificado) la preocupación de que todo va a cambiar pronto. Los nuevos datos y análisis de incrementar la ansiedad de que el monopolio actual de la educación superior se perderá y sólo pocas universidades sobrevivirá. Nadie sabe qué, cómo muchos o incluso si alguna universidad tendrán la oportunidad de celebrar a mediados de este siglo. Ensordecidos por el ruido de varios burócratas y académicos mediocres interesados a decir sólo lo que sus amos les gusta oír, algunas universidades y grupos académicos luchan por ver más allá de las modas y consignas lo que se perfila el futuro que cambiará su existencia.
Esta inquietud se justifica oculto. Un número cada vez mayor de factores perturbadores:
          a– añadir al impacto evidente y masiva de Internet y la educación en línea
          b– ya están cambiando el panorama de la educación superior:
                    —-El aumento significativo de la juventud aislamiento y la marginación, el desempleo y el subempleo persistente de posgrado, un pronóstico sobre los aspectos económicos de un desaceleración constante del crecimiento mundial (con implicaciones para el número de estudiantes internacionales) y las cuestiones de la evolución del envejecimiento de la población mundial (y las implicaciones en materia de estrategias de aprendizaje permanente y el número de estudiantes locales). Incluso hay más en el horizonte y – mientras que la enseñanza y el aprendizaje están siendo organizadas dentro de los muros universitarios por modelos diseñados en 1960 – el ritmo del cambio se está acelerando.
                 —–No sucintamente se verá aquí en algunos de estos factores y ver cómo construir una tormenta perfecta que va a cambiar el panorama de las universidades y de nuestro futuro. La educación superior está en la encrucijada y grandes cambios están empezando a desmoronarse.

Hay una advertencia importante para las universidades en las recientes protestas en las calles de millones de europeos. Esto no es sólo debido a la crisis de Europa Presupuesto clic sus niversidades , pero se lleva el costo de permanecer en la negación obstinada y evitar verdades incómodas.
Hubo un tiempo en que un trato honesto y directo con los hechos inconvenientes sobre las políticas disfuncionales, la corrupción o cuestiones estructurales fue la clave para evitar la confusión actual. Pronto quedará claro si problemas similares impulsará universidades, que están mostrando una confianza y arrogancia muy similar a lo que era común en Bruselas, en la última década, en la misma ruta.
En Europa se ha convertido trágicamente claro que esta era una receta para el desastre. Estos problemas no se pueden resolver, siempre y cuando las élites de la UE están demostrando ser incapaz de hacer frente de manera realista con sus propios problemas, por lo que la elección desastrosa de apoyar y proteger a sus centros financieros, dejando a los jóvenes sin esperanza de un futuro digno. El desempleo juvenil y la marginación en Europa ha alcanzado en unas proporciones de tiempo muy cortos que eran simplemente inimaginables menos de diez años. Esto tendrá enormes consecuencias en el largo plazo. Sólo el 34% de los europeos de entre 15 y 29 años estaban empleados en 2011, siendo ésta la cifra más baja jamás registrada por el Eurostat . Desde 2009 todas las perspectivas económicas para Europa proyectadas han demostrado ser demasiado optimista para una unión disfuncional que viven en un estado de delirio.
Para entender por qué Europa es una posible fuente de inspiración para aquellos que aún incierto en la educación superior es el momento de reemplazar la retórica de los cambios estructurales y fundamentales también podemos fijamos en las extraordinarias observaciones de Georges Haddad, Director del Centro de Investigación y Educación rama Prospectiva de la UNESCO.Hablando sobre el trabajo de la UNESCO sobre la educación superior, que valientemente se acercó a algunos hechos que parecen igualmente válidas para la mayoría de las universidades:
“Lo más importante para la UNESCO es sólo la apariencia. Decimos” Educación para Todos “y” aprendizaje permanente “y los ministros son felices porque escuchan lo que quieren escuchar[…]

 

Normalmente el gran valor es saber medrar y trabajar para destruir a sus contrincantes. Poco de formarse, construir, tender puentes, dialogar, etc. Es la guerra del poder.

Pero habría que decir que no es culpa de ellos. El sistema está así establecido y por el camino va filtrando quién puede jugar esa “liga”.

¿Pero qué sucede con los demás? ¿qué sucede con las “víctimas”, es decir con la sociedad? ¿cómo podemos seguir viendo a políticos, empresarios, líderes sindicales, y medios de comunicación en plena manipulación del resto?

Siempre ha habido algún que otro héroe que desde su juventud, ingenuidad o idealismo ha querido cambiar esto. Pero sin duda se lo han comido o se lo comerán por el camino. Demasiados intereses en juego. Y demasiado peligro para quien lo quiera cambiar.

¿Consecuencia? Parálisis y colapso. Lo único que existe es la queja continua y un castigo cada cuatro años, tras ese mismo periodo de dictadura de incompetencia, enfrentamiento y egoísmo.

¿Podemos cambiar algo? Creo que actualmente se están generando las herramientas para inhalar un poco de optimismo.

Es necesario planificar antes de arrancar una innovación, la propia gestión del cambio en las personas. Desde conocer con detalle los tipos de actitudes en función del poder que tiene (vendedores, saboteadores, etc.) hasta invertir tiempo en evitar los rumores tóxicos (“con esto nos van a despedir”, “este departamento desaparecerá”, etc.). Recuerdo como un proyecto de implantación tecnológica llevaba nueve meses de retraso sencillamente porque nadie les explicó a los implementadores qué sucedería una vez instalado y en marcha. Ellos imaginaban que serían despedidos, cuando realmente la empresa estaba deseando contar con ellos para otro proyecto.

¿Difícil no? Lo es hasta para entenderlo, ¿cómo no va a serlo?

  

 

 

 

Hablar de Educación y de Nuevas tecnologías (TIC), si bien es un tema que nos parece muy “trillado” y por tanto, consabido, la realidad es otra, la mayoría de personas o no lo conocen ,o ni siquiera han oído nada de ello.

Pero en este Escenario que estamos quizás sería más importante ir un poco más allá, sin perder de vista este referente, pero se trataría de “encontrar” caminos diversos, posibilidades previstas o no, pero intentar tener claro que queremos que sea LA EDUCACIÓN en esta nueva sociedad que vivimos.

Afortunadamente diferentes pensadores tenemos abiertos espacios de pensamiento que van en esta dirección, aunque pocos lo consideran como la búsquedad e una “alternancia” a los modelos existentes, sino más bien, mejoras dentro del aspectro que constituyen los parametros de los Sistemas establecidos y aceptados por la misma sociedad.

Es cierto que algunos como Roger Schank, David Warlick, Juan Domingo Farnos…. nos vemos como pensadores disruptivos, quizás lo seamos en aspectos “formal” de sus exposiciones en libros y congerencias, pero tambien no dejamos de ofrecer variaciones sobre lo que existe, mejoras dentro de lo que consideramos que no sirve o que está mal “diseñado”.

 Si lo pensamos bien, el mismo Schank, intento construir un modo diferente de Escuela, pero realmente fue solo eso, un intento, la realidad es que si las cosas no son refrendadas por la Sociedad en su conjunto, de muy poco sirven, son solo eso, intenciones o en el mejor de los casos, experimentos.

“las escuelas no deberían existir” de Roger Schank (Según Schank, el sistema educativo que tenemos hoy —y que ha seguido invariable desde hace siglos— se podría resumir así: un profesor entra en clase y habla. Los alumnos, como mucho, toman apuntes. Como no pueden recordar lo que se les dijo, les hacen exámenes. Pero poco después de pasar esos exámenes, olvidan todo. A Schank le gusta preguntar a sus alumnos: «¿Podrías aprobar ahora, sin estudiar, el exámen de álgebra que pasaste el año pasado?» La respuesta es no. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque no se puede aprender lo que nos dicen. Los recuerdos siempre van asociados a sorpresas, emociones, retos. Se aprende haciendo. Y el “aprender haciendo” no es un concepto nuevo. Desde la antigüedad, muchos filósofos y científicos han reiterado que es la única forma de aprender.

 

 

 

 

 

La cuestión es que las personas que nos dedicamos a pensar sobre la educación hemos hecho mal la primera premisa, establecer ideas sobre la educación, si, parece un absurdo, pero nunca hemos tenido claro que quizás esta Sociedad no quiere que la EDUCACIÓN sea lo mismo que ha sido hasta ahora, y aquí radica el principal handicap, hemos empezado por un terreno “contaminado” y lo único que conseguimos es ir descontamienando algo que ya no tiene remedio, que pertenece a otras épocas y que en esta nueva Sociedad no tiene razón de ser.

 Es bastante difícil enseñar mediante el “aprender haciendo”. Si 30 niños aprenden de esta forma, todos tendrán distintas necesidades y problemas a los que debe enfrentarse el profesor al mismo tiempo. Y todos pueden ir en distintas direcciones, según los intereses de cada uno.

El problema es el aula. Cuando hay aulas y un maestro al frente, aprender haciendo es casi imposible. Cambiar esto significa prescindir de las aulas, así como de la idea de un profesor de pie delante de 30 niños, que sabe qué es verdad y te lo va a contar.
Aprender haciendo implica tener un objetivo que conseguir. Los aprendices deben intentar hacer algo. ¿Qué intentan en el colegio? Sobre todo, aprobar exámenes y conseguir buenas notas. La cuestión es si esa es una habilidad que merezca la pena enseñar.

 Y deben aprender aquello que necesitan, que les interesa, lo que denominamos PERSONALIZED LEARNING, pero siempre dentro del SOCIAL LEARNING (ambos si no van juntos no tienen sentido) No concibo el Social learning sin el personalized learning, así como la educación inclusiva, el cambio de roles y la ayuda de las TIC, Internet, AI…Si abogamos por un aprendizaje donde el responsable sea el aprendiz, que no es lo mismo que se suele afirmas “el aprendizaje es el centro del aprendizaje, ya que estos postulados solo se contempla las fortalezas del mismo y se sigue sin tener en cuenta el cambio de roles” (Juan Domingo Farnós)

 

 

 

 

 

La definición de aprendizaje personalizado está evolucionando rápidamente y su diferencia con respecto a otros temas de la próxima generación, como el aprendizaje de la próxima generación y el aprendizaje combinado, puede que no esté claro. El aprendizaje personalizado puede tener lugar en entornos digitalmente mejorados o no.
Incluso la confusión que tienen muchos entre personalized learning y personal learning, ya que el segundo no es más que un aprendizaje individualizado, nos proporciona varias dimensiones a través de las cuales se puede definir el aprendizaje personal, pero nunca el personalizado (Stephen Downes) en http://www.downes.ca/post/65065 “Personal and personalized learning”

 

 

 

 

Cada uno de ellos ha sido objeto de un considerable debate en el campo:

     • Pedagogía – ¿necesitamos diferenciar la instrucción de acuerdo con las variables del estudiante o ‘estilos de aprendizaje’, o es todo un gran mito?
     • Currículo – ¿Deberían los estudiantes estudiar los mismos temas en el mismo orden, comenzando con temas “fundamentales” tales como lectura o matemáticas, o podemos variar este orden para diferentes estudiantes?
     • Entornos de aprendizaje: ¿deben los estudiantes trabajar en grupos en un aula colaborativa, o pueden aprender por sí solos en casa o con una computadora?
(Aprendizaje personal=individualizado) :
                            –La individualización se refiere a la instrucción que se estimula a las necesidades de aprendizaje de los alumnos diferentes. Metas de aprendizaje son los mismos para todos los estudiantes, pero los estudiantes pueden progresar a través del material a diferentes velocidades de acuerdo a sus necesidades de aprendizaje. Por ejemplo, los estudiantes pueden tomar más tiempo para avanzar en un tema determinado, no tome los temas que cubren la información que ya saben, o temas repetidos que necesitan más ayuda sobre.
                             –La personalización se refiere a la instrucción que se estimula a las necesidades de aprendizaje, adaptados a las preferencias de aprendizaje, y adaptados a los intereses específicos de los diferentes alumnos. En un entorno que es totalmente personalizado, los objetivos de aprendizaje y contenidos, así como el método y el ritmo de toda puede variar (para la personalización incluye la diferenciación e individualización), segun el contexto y las competencias y habilidades de cada aprendiz.
En el aprendizaje personalizado de hoy, la idea es permitir que la tecnología tome muchas de estas decisiones para nosotros. Por ejemplo, el aprendizaje personalizado implica la presentación de diferentes contenidos de los cursos basados ​​en la experiencia o desempeño previos del estudiante en las tareas de aprendizaje que se adapten a su contexto y a sus necesidades y posibilidades.Juan Domingo Farnós Miró
El “camino de aprendizaje optimizado” (Excelencia personalizada) para cualquier alumno determinado se encuentra analizando el camino más exitoso seguido por los estudiantes más similares.
Si partimos de la idea de que la REALIDAD es múltiple, podemos entender por qué aprender en la diversidad no tiene porque llevarnos a un punto común-….esta premisa es fundamental para entender el pensamiento crítico en los aprendizajes y sin la cuál sería imposible llevar a cabo aprendizajes basados en la diversidad-INCLUSIVIDAD (EXCELENCIA)…. https://juandomingofarnos.wordpress.com/…/el…/ Juan Domingo Farnos

 

 

 

 

Esta nueva Sociedad hace que se genera otra Cultura de la Educación, donde ya nadie se “refugiará” en el paraguas de las Escuelas y Universidades, éstas han perdido su “poder” de valores refugio, de totems del conocimiento y de “validadores” de titulaciones que no solo no servían para nada sino que segregaban, establecían brechas que encumbraban a unos y “hundían en la miseria a otros (los marginaban y excluían socialmente).

“La función principal de una universidad es descubrir y difundir conocimientos por medio de la investigación y la docencia. Para cumplir esta función un libre intercambio de ideas es necesario no sólo dentro de sus paredes, pero con el más allá también. De ello se desprende que una universidad debe hacer todo lo posible para asegurar en ella el mayor grado de libertad intelectual. La historia del desarrollo intelectual y descubrimiento demuestra claramente la necesidad de la libertad sin restricciones, el derecho a pensar lo impensable, el innombrable discutir y cuestionar la indiscutible “.

En la Universidad, por ejemplo, aprendemos de manera CAÓTICA, y sé que muchos dirán que no, pero es así, sino miren: vamos pocas veces a clase, incluso de las materias solo damos pequeñas pinceladas, …es después por nuestra cuenta cuando aprendemos las cosas, una vez más por ello necesitamos APRENDER A APRENDER y esto no se hace en la Universidad…
“Hablar de Educación y de Nuevas tecologías (TIC), si bien es un tema que nos parece muy “trillado” y por tanto, consabido, la realidad es otra, la mayoría de pesonas o no lo conocen ,o ni siquiera han oído nada de ello.

 

Esta Sociedad quiere formación de calidad, libre, INCLUSIVA oportunidades de formarse, sin depender de la accesibilidad, de la economía, de su situación de habitabilidad, del control temporal…(UBICUIDAD) que la Tecnología (TIC) se lo facilitará y la Sociedad, la que aceptará todos estos condicionantes como los únicos que importarán, ello hará que cada persona pueda sacar su EXCELENCIA, lo mejor que puede aportar a los demás, tanto como consumidor como productor (PROSUMERS), y nadie le podrá impedir llevarlo a buen puerto, con lo que no sólo cada uno como indivíduo mejorará, sino que ello beneficiará a la colectividad.

 

La educación de calendarios, progrmaciones, asignaturas, aulas etc…ya ha terminado, ahora es tiempo de personas, máquinas, inclusividad, ubicuidad, de generar expectativas basadas en planteamientos abiertos.

 

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El maestro ignorante… ¿una falacia? (Educación Disruptiva)

JUANDON

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Hace muchos  años que estoy investigando en E-LEARNING-INCLUSIVO, y siempre he primado elpapel del Usuario-alumno sobre el Sistema-maestro incluido- he defendido y defiendo el final de la Esclaridad Obligatoria,he hablado que la escuela de hoy, tal como está concebida no sirve pra nada, he aportado soluciones con camios de paradigma con metodologías inclusias y de la Web 2.0…he seguido a Roger Schank, Warlick y otros que abogamos por la primciá de los aprendizajes NO FORMALES (informales) sobre los curriculares o formales (cerrados)…en fin, no creo que seamos sospechosos de involucionismo…

Si consideramos la libertad como el elemento más importante para cualquier persona y viendo las muchas posibilidades que hoy en día existen para aprender, la escolarización obligatoria, ¿es necesaria hoy en día?, o por el contrario será mejor ejercer esta libertad y tener la posibilidad de aprender donde queramos, cuando queramos y cómo queramos….

Si el aprendizaje informal se contempla en un 70% de lo que aprendemos, lo no formal un 20% y lo formal (reglado), un 10%, ¿Por qué los estados, gobiernos, gestores…invierten un 70% en aprendizaje formal y por tanto, muy poco en informal?

Si leemos artículos, investigaciones, posts….sobre educación disruptiva…¿es solo una entelequia? ¿llegará en algún momento? ¿es vital para un cambio de paradigma dentro de una refundación de la sociedad?

A diferencia de lo que ocurría hace con anterioridad , en la sociedad actual resulta bastante fácil para las personas acceder en cada momento a la información que requieren (siempre que dispongan de las infraestructuras necesarias y tengan las adecuadas competencias digitales; en este caso: estrategias para la búsqueda, valoración y selección de información). Debemos luchar contra la tradición porque en el colegio nos enseñan a memorizar pero no a hacernos preguntas.

Por eso resulta un reto complejo porque el que pregunta se convierte en protagonista activo que construye su conocimiento en la búsqueda de respuestas. En cierta manera es tan sencillo, todos estamos capacitados para hacernos preguntas, no hace falta esfuerzo físico, una mente privilegiada ni estatus económico sino el mínimo de inteligencia que todos los humanos tenemos y un poco de imaginación. Es el camino para tratar de ampliar el ámbito de las cosas que sabemos y apropiarnos de las que no sabemos. La pregunta es el punto de partida, el disparador. Sin embargo en realidad seguimos obsesionados en medir la inteligencia usando criterios artificiales que arrojan poca luz sobre este espinoso asunto.

El aprendizaje natural del ser humano parte del modelo del aprendiz, se aprende haciendo, cometiendo errores, reflexionando sobre las causas y rectificando para buscar soluciones, casi siempre con ayuda de alguien más experimentado.

El alumno es el verdadero protagonista. Sin embargo, si echamos la vista atrás y tratamos de recordar las diferentes experiencias educativas que hemos tenido a lo largo de nuestra vida, veremos que apenas cumplen esas premisas. Por regla general, la mayor parte de ellas eran monopolizadas por profesores que acaparaban el espectáculo, muchas veces situados en un estrado como símbolo de su autoridad y jerarquía. Cuando estábamos en el colegio, jamás olvidamos que el profesor tenía el poder absoluto de poner las notas y aprobar o suspender a los alumnos.

Tal vez cuando no exista esa relación, les sea más sencillo conectar con los intereses reales de sus clientes, los estudiantes. Su labor consistía en impartir lecciones magistrales, recitar cantidades industriales de datos e información que atravesaban nuestro oído sin pasar por el cerebro y sin dejar huella ni impacto profundo. Por eso, no es que lo hayamos olvidado, es que nunca lo llegamos a aprender. La premisa era: Yo sé, tú no sabes, yo te cuento. Hablaban y hablaban durante horas, durante días, durante años a legiones de alumnos diferentes pero que siempre se comportaban igual. Debe resultar duro saber de antemano que los alumnos que están enfrente no tienen apenas interés en aprender lo que el profesor tiene la obligación de enseñarles.
Hoy el docente  sigue haciendo el 95% del trabajo. El aprendizaje depende demasiado del profesor, y ya hemos comprobado en carne propia que hay profesores buenos y malos. Todavía no se tiene en cuenta la eficiencia de desarrollar una sola vez un contenido de calidad en lugar de que haya miles de profesores impartiendo sus propios cursos una y otra vez, año tras año. Para cerrar el círculo, tratamos de medir el conocimiento de los alumnos a través de exámenes.
Nosotros los alumnos nos limitábamos a escuchar callados durante horas, tratar de no dormirnos, memorizar lo necesario para aprobar el examen y continuar avanzando. Éramos meros asistentes, casi nunca participantes. Nadie nos preguntó jamás por nuestros intereses, por nuestras necesidades, casi nunca se trató de hacerlo entretenido. Curiosamente el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón. Al cabo de pocos meses, habíamos olvidado casi todo lo “aprehendido” y lo poco que recordábamos, éramos incapaces de encontrarle aplicación práctica. ¿Integrales y derivadas? ¿Latín? ¿Trigonometría? ¿las leyes de Mendel? ¿la tabla de los elementos? Y sin embargo ¿donde aprendemos comunicación, relaciones sociales, a razonar, a hablar en público y presentar y defender nuestras ideas ante otros? Ese tipo de cosas solo se aprenden con mucha práctica. Pensar que esta labor del profesor es enseñar y esta actividad de alumno es aprender es una ilusión. Y para un profesor vocacional es simplemente frustrante.
Internet ha favorecido el acceso de la información y facilitado su distribución. La educación viene a nosotros. Anytime, anywhere. Genial. Lo grave es que el problema continúa siendo el mismo. La versión online se limita a virtualizar lo presencial. El alumno sigue siendo el mismo espectador que era antes y además ahora está solo, con un artefacto tecnológico por medio (el ordenador) y las autopistas de la información que rara vez se comportan como tales. Por si fuera poco, la mayor parte de los contenidos dejan mucho que desear, al igual que ocurre con la mayoría de los cursos presenciales.
     “La calidad de los contenidos no se mide por la cantidad de diapositivas ni por el número de páginas de los manuales al igual que una película no es buena en función de sus efectos especiales o su duración. Nada de esto es sinónimo de aprendizaje. Por tanto ¿de qué nos sirve tener acceso fácil y rápido a unos contenidos pobres? Lo peor de esta herencia milenaria es que se genera una inercia de asumir el aprendizaje como algo externo, que viene de fuera y donde nosotros no somos auténticos los protagonistas ni responsables. Por eso, cuando queremos aprender algo nuevo, automáticamente pensamos en conceptos artificiales como escuelas, aulas, cursos, asignaturas, exámenes donde esperamos que un profesor nos explique cómo son las cosas. Y todos sabemos que describir una situación jamás sustituye el vivir esa situación en primera persona. Somos lo que hemos vivido y por tanto experimentado y almacenado e indexado en nuestra memoria. Ni más ni menos. El refrán “Del dicho al hecho hay un gran trecho” lo refleja perfectamente”. (DAVID WILEY)
Hay muchos profesores que saben utilizar el PC pero no lo utilizan para la formación, bueno, a lo mejor si para enseñar, pero para que aprendan los aprendices, NO.
 Tenemos que hacer lo que se necesita para la experiencia de aprendizaje sea efectiva, no lo que es fácil o barato. Y las tecnologías nos pueden prestar una inestimable ayuda en ese intento. Seymour Papert sostiene que el ordenador es un medio de expresión humana y aunque no ha encontrado a sus Shakespeare, Leonardo Da Vinci o Einstein, no tardará en hacerlo. Resulta llamativo comprobar como todas las facultades de pedagogía se dedican a perpetuar el sistema. Se estudia y se ensalza el constructivismo pero los profesores que salen de las universidades siguen comportándose como bustos parlantes, preocupados sobre todo de investigar y publicar. Sin embargo cada día parece más obvio lo importante que resulta para un profesor ser capaz de guiar y aconsejar a los alumnos, enfrentar diferentes problemas “psicológicos” (vivimos la era de las enfermedades mentales, ya no trabajamos con el cuerpo) y manejar alumnos/personas en situaciones muy complejas.
Ahora la sociedad está sometida a vertiginosos cambios que plantean continuamente nuevas problemáticas, exigiendo a las personas múltiples competencias procedimentales (iniciativa, creatividad, uso de herramientas TIC, estrategias de resolución de problemas, trabajo en equipo…) para crear el conocimiento preciso que les permita afrontarlas con éxito.
Por ello, hoy en día el papel de los formadores no es tanto “enseñar” (explicar-examinar) unos conocimientos que tendrán una vigencia limitada y estarán siempre accesibles, como ayudar a los estudiantes a “aprender a aprender” de manera autónoma en esta cultura del cambio y promover su desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicativas que, aprovechando la inmensa información disponible y las potentes herramientas TIC, tengan en cuenta sus características (formación centrada en el alumno) y les exijan un procesamiento activo e interdisciplinario de la información para que construyan su propio conocimiento y no se limiten a realizar una simple recepción pasiva-memorización de la información .
Las TIC se han convertido en un eje transversal de toda acción formativa donde casi siempre tendrán una triple función: como instrumento facilitador los procesos de aprendizaje (fuente de información, canal de comunicación entre formadores y estudiantes, recurso didáctico…), como herramienta para el proceso de la información y como contenido implícito de aprendizaje (los estudiantes al utilizar las TIC aprenden sobre ellas, aumentando sus competencias digitales). Así, hoy en día los formadores necesitan utilizar las TIC en muchas de sus actividades profesionales habituales (ver http://dewey.uab.es/pmarques/docentes.htm):
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– En la fase PRE-ACTIVA de preparación para la intervención: para buscar información con la que planificar las intervenciones formativas y definir y actualizar los contenidos de los programas formativos; para preparar o seleccionar apuntes, materiales didácticos y actividades formativas para los estudiantes; para buscar páginas web, bibliografía y otros materiales de repaso o ampliación de conocimientos; para documentarse sobre lo que hacen otros colegas y otras instituciones con el fin de mejorar la propia práctica; para elaborar la propia web docente, centro de recursos personal donde cada formador va ordenando los materiales digitales propios y los enlaces de Internet que tienen interés para su trabajos y sus estudiantes; etc…
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– En la fase ACTIVA de intervención formativa. Si la formación se imparte on-line, a través de un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA), las TIC constituyen la infraestructura básica imprescindible, la plataforma tecnológica que facilita los recursos para el aprendizaje y la interacción entre formadores y estudiantes (materiales didácticos, aulas virtuales, foros, tutorías…). Si la formación es presencial, el apoyo de las TIC cada vez resulta más indispensable: utilización de materiales informativos y didácticos digitalizados en las actividades de enseñanza y aprendizaje que se realicen con los estudiantes, utilización de infraestructuras tecnológicas de apoyo didáctico como la pizarra digital y las aulas informáticas, tutorías complementarias on-line, foros de discusión entre formadores y alumnos, asesoramiento a los estudiantes en el uso de las TIC, tal vez ejercicios autocorrectivos y alguna prueba de evaluación on-line, etc.
–         – Finalmente, en la fase POST-ACTIVA, las TIC facilitan la propuesta de actividades complementarias a realizar, la recepción de trabajos y envío de comentarios y correcciones on-line, la atención de nuevas consultas mediante la tutoría virtual, la realización de algunas gestiones administrativas del formador (entrada de notas…) telemáticamente, etc.

A partir de estas consideraciones, que abarcan un amplio espectro de las actividades del formador, se comprende que para integrar y utilizar con eficiencia y eficacia las TIC el formador necesita una buena formación técnica sobre el manejo de estas herramientas tecnológicas y también una formación didáctica que le proporcione un “buen saber hacer pedagógico” con las TIC. Por las múltiples aplicaciones innovadoras que tiene en todos los ámbitos de nuestra sociedad, el conocimiento y aprovechamiento personal y profesional de los servicios que proporciona Internet constituye la parcela más relevante de las competencias en TIC que deben tener los formadores, sin olvidar el resto de las competencias básicas en TIC que necesita todo ciudadano y otras competencias TIC específicas de su campo profesional, muy especialmente la aplicación de estos instrumentos tecnológicos con fines didácticos para facilitar los aprendizajes de los estudiantes.
En definitiva, y de acuerdo con diversos estudios realizados al respecto (Cabero, 1999; Majó y Marquès, 2002; Tejada, 1999), podemos resumir así las competencias en TIC que deben tener los docentes:
– Tener una actitud positiva hacia las TIC, instrumento de nuestra cultura que conviene saber utilizar y aplicar en muchas actividades domésticas y laborales.
– Conocer los usos de las TIC en el ámbito educativo.
– Conocer el uso de las TIC en el campo de su área de conocimiento.
– Utilizar con destreza las TIC en sus actividades: editor de textos, correo electrónico, navegación por Internet….

– Adquirir el hábito de planificar el currículum integrando las TIC (como medio instrumental en el marco de las actividades propias de su área de conocimiento, como medio didáctico, como mediador para el desarrollo cognitivo)
– Proponer actividades formativas a los alumnos que consideren el uso de TIC
– Evaluar el uso de las TIC
¿Qué pueden hacer los docentes hoy en día con un curriculum que nos obliga?

. Integración de recursos TIC (como instrumento, como recurso didáctico y como contenido de aprendizaje) en los planes docentes y programas formativos.
. Evaluación objetiva de recursos educativos en soporte TIC.
. Selección de recursos TIC y diseño de intervenciones formativas contextualizadas; organización de las clases.

. Aplicación en el aula de nuevas estrategias didácticas que aprovechen los recursos TIC:

– Algunos profesores utilizan recursos TIC relacionados con los contenidos de su asignatura, otros utilizan recursos que no tienen relación específica con la asignatura para realizar actividades innovadoras

– Presentar organizadores previos con buenos conceptos inclusores antes de que hagan las actividades con apoyo TIC.

– Uso de las funcionalidades de la pizarra digital en el aula . Aprovechar los (contenidos, interacción, multimedia, ubicuidad en Internet… motivación) como apoyo a la orientación del aprendizaje, para individualizar los aprendizajes y tratar mejor la diversidad: necesidades formativas, ritmos, preferencias, tiempos y espacios disponibles para el estudio…
– Aprovechar la interactividad de los materiales didácticos multimedia para que los estudiantes realicen prácticas para mejorar los aprendizajes.
– Realización de trabajos de autoaprendizaje a partir de búsquedas en Internet y presentación de los mismos en el aula con apoyos audiovisuales o digitales.
– Realizar investigaciones guiadas tipo Webquest.

– Facilitar a los estudiantes el acceso a diversas fuentes y distintas formas de representar la información. Proporcionar recursos de apoyo y actualización de conocimientos.

– Buscar otras webs de interés para la asignatura.
– Que los estudiantes hagan síntesis de un tema y luego lo pongan en un blog o lo presneten.

– Realización de trabajos grupales en las aulas multiuso e informáticas
– Actividades de aprendizaje basado en proyectos.
– Realización de proyectos colaborativos en soporte TIC a partir de las fuentes informativas de Internet y con la ayuda de los canales comunicativos telemáticos

– Organizar actividades de trabajo colaborativo que relacionen los aprendizajes con la vida cotidiana, para reforzar los aprendizajes significativos con el contraste de opiniones (se integrará todo más con los conocimientos anteriores); de esta manera se pueden compensar las limitaciones (las respuestas son limitadas y preseterminadas, falta de socialización, poca significabilidad de los aprendizajes, dificultades para transferir los aprendizajes…) de muchos programas educativos de corte conductista.
– Buscar otros expertos en Internet (actividades con videoconferencia…)
– Aprovechamiento didáctico de los recursos que proporcionan los “mass media”. Uso de las fuentes de información para conocer problemas reales del mundo.
. Enseñar a los alumnos el autoaprendizaje con la ayuda de las TIC, ya que estos materiales pueden promover su aprendizaje autónomo. Que sepan lo que éstas les pueden aportar y lo que no.

. Elaboración de apuntes, presentaciones y materiales didácticos multimedia de apoyo para los estudiantes (Clic, Hot Potatoes…) y contemplar aspectos de accesibilidad.

. Uso eficiente de las tutorías virtuales y de otras ayudas tecnológicas para la tutoría y la orientación: identificación de las características de los alumnos, seguimiento de sus actividades, informes….. Uso de ayudas TIC para la autoevaluación y la evaluación de los estudiantes y de la propia acción formativa. Hacer que los estudiantes identifiquen y valoren los nuevos aprendizajes y los relacionen con sus conocimientos previos
. Uso de las funcionalidades que proporcionan las intranet y las web de centro (verhttp://dewey.uab.es/pmarques/intranets.htm).

. Confección de la web docente con una selección de recursos de utilidad para los estudiantes (ver http://dewey.uab.es/pmarques/webdocen.htm)..

. Actitud abierta y crítica ante la sociedad actual (era Internet, Sociedad de la Información) y las TIC (contenidos, entretenimiento…)
· Estar predispuesto al aprendizaje continuo y a la actualización permanente.
. Actitud abierta a la investigación en el aula para aprovechar al máximo las posibilidades didácticas de los apoyos que proporcionan las TIC.
. Actuar con prudencia en el uso de las TIC (indagar la procedencia de mensajes, evitar el acceso a información conflictiva y/o ilegal, preservar los archivos críticos)…

Para John Dewey, el pensamiento que no conduce a mejorar la eficacia en la acción y aprender más acerca de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos es algo que se queda sólo en pensamiento, de la misma forma en que la habilidad desarrollada sin pensar se desconecta de los propósitos para los cuales será utilizada. Dewey propone un método de enseñanza con las siguientes características:dewey

  • Que el alumno tenga una situación de experiencia auténtica, es decir, que exista una actividad continua en la que esté interesado por sí mismo.
  • Que surja un problema auténtico dentro de esta situación como un estímulo para el pensamiento.
  • Que el alumno posea la información y haga las observaciones necesarias para tratarlo.
  • Que las soluciones sugeridas le hagan ver que es el responsable de desarrollarlas de un modo ordenado.
  • Que el alumno tenga la oportunidad y la ocasión de comprobar sus ideas por su aplicación, de aclarar su sentido y de descubrir por sí mismo su validez.

Lo podemos asociar con el mismo Roger Schank y su insistencia en la eduación:  “Que absolutamente todo lo que aprendemos se basa en la práctica y que, por tanto, nos educan mal. El sistema educativo, en lugar de formar, deforma.”…, o el mismo Ivan Ilich y la desescolarización sistmática:

…o lo que nuestro amigo @eraser en su blog “encriptafo” nos suele contar….(E-learning, conocimiento en red), sobre este gran personaje… http://e-learning-teleformacion.blogspot.com.es/2008/03/triplete-de-eraser-en-zemos98-flamenco.html , o la propia idea que estamos investigando y defendiendo sobre  LA EDUCACIÓN DISRUPTIVA, (..de Juan Domingo Farnós -.@juandoming) http://juandomingdisruptive.blogspot.com.es/2012/09/la-educacion-disruptiva-guiara-los.html, la cuál, si bien está cerca de ellos, se aleja en muchos paradigmas, especialmente, en lo referido a la LIBERTAD DE ELEGIR entre estar o no escolarizado, siendo precisamente la libertad, la palabra clave y diferenciada de casi todos ellos…
Jackes Raniére y su  “El Maestro Ignorante” y a algunos d sus acólitos, que tamién siguen y que alguns consideran innovadores (será porque salen en todos ls saraos), que hacen propaganda y afirmaciones sobre ello, con frases cómo estas… “el docente está atento a todo lo que no sabe y sobre todo a lo que el alumnado le puede enseñar (“Se puede enseñar lo que se ignora…”), esa debe ser la actitud de la docencia en una sociedad en red…., realmente creo que confunden el sntido. El docente será el facilitador en la nueva educación, pero por Dios, debe estar más preprado que cuando hacía clases magistrales, y sobre todo, su formación debe ser otra, nada que ver con lo que se ahce ahora que no sirve para nada, si no mal vamos, por lo tanto es al revés de lo que dicen…si bien no ha de enseñar si no acompañar a los alumnos, su preparación ha de ser inmensamente mayor, si no, ¿cómo lo hará?

Creo que si bien quieren ser rigurosos, pus que lo sean,pero nosólo en una pare, la más “vendible”, la de la tecnología, nativos digitales, videojuegos…si no también en la realidad  de cada día.

 

LA FORMACIÓN DE LOS DOCENTES 
      
La mejor manera de lograr esta nueva capacitación en TIC del profesorado que ya está en activo es promoviendo la adecuada formación desde el propio centro, incentivando el uso y la integración de las TIC a partir de la consideración de sus necesidades, orientada a la acción práctica (para que no se quede solo en teoría) y, por supuesto, facilitando los adecuados medios tecnológicos y un buen asesoramiento continuo. Por otra parte, esta cada vez más sentida necesidad de formación en TIC por parte del profesorado puede aprovecharse por parte de la administración educativa para promover la no siempre tan sentida, pero a veces igualmente necesaria, actualización didáctica. Un objetivo más difícil aún si cabe.

Hay que tener en cuenta que aún hay muchos docentes que ven con recelo e indiferencia el uso de estos recursos. El origen de estas actitudes negativas por parte de un sector de los docentes suele encontrarse en alguna de las siguientes circunstancias:
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– Poco dominio de las TIC, debido a una falta de formación, lo que genera: temor, recelo, impotencia, ansiedad…
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– Influencia de estereotipos sociales, por falta de conocimiento sobre las verdaderas aportaciones de las TIC y su importancia para toda la sociedad. Así algunos docentes se identifican con expresiones del tipo: “son caras, sofisticadas y no han demostrado su utilidad”, “son una moda”, “son otro invento para vender”, etc.
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– Reticencias sobre sus efectos educativos, por falta de conocimiento buenas prácticas educativas que aprovechen las ventajas que pueden comportar las TIC. De esta manera, y tal vez considerando solamente experiencias puedan conocer en las que se ha hecho un mal uso de estos materiales, algunos profesores creen que deshumanizan, no son útiles, no aportan casi nada importante, tienen efectos negativos, dificultan el trabajo educativo…
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– Prejuicios laborales: creencia de que no compensan el tiempo necesario de preparación, temor a que sustituyan a los profesores, etc.
Por ello el profesorado debe ver la necesidad y la utilidad de las TIC en su quehacer docente e investigador, debe descubrir sus ventajas, debe sentirse apoyado en todo momento, porque si no lo ve necesario y factible ¿hasta que punto se le puede forzar a una actualización de competencias tecnológicas sin vulnerar sus derechos, su “libertad de cátedra”?
Los modelos básicos de formación del profesorado se centran en los siguientes aspectos:
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– la adquisición de conocimientos: sobre sus asignatura, sobre Didáctica…
– el desarrollo de habilidades relacionadas con el rendimiento didáctico.
– el desarrollo integral del profesorado, su autoconcepto…
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– la investigación en el aula, buscando continuamente nuevas soluciones a los problemas que presenta cada contexto educativo. Se busca la reflexión sobre la práctica docente, y se utilizan técnicas de investigación-acción.
En cualquier caso, las competencias necesarias para una persona que se dedique a la docencia deben contemplar cuatro dimensiones principales:
– Conocimiento de la materia que imparte, incluyendo el uso específico de las TIC en su campo de conocimiento, y un sólido conocimiento de la cultura actual (competencia cultural).
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– Competencias pedagógicas: habilidades didácticas (incluyendo la didáctica digital), mantenimiento de la disciplina (establecer las “reglas de juego” de la clase), tutoría, conocimientos psicológicos y sociales (resolver conflictos, dinamizar grupos, tratar la diversidad…), técnicas de investigación-acción y trabajo docente en equipo (superando el tradicional aislamiento, propiciado por la misma organización de las escuelas y la distribución del tiempo y del espacio). Debe actuar con eficiencia, reaccionando a menudo con rapidez ante situaciones siempre nuevas y con una alta indefinición (una buena imaginación también le será de utilidad) y sabiendo establecer y gestionar con claridad las “reglas de juego” aceptadas por todos.
–         – Habilidades instrumentales y conocimiento de nuevos lenguajes: tecnologías de la información y la comunicación (TIC), lenguajes audiovisual e hipertextual…
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– Características personales. No todas las personas sirven para la docencia, ya que además de las competencias anteriores son necesarias: madurez y seguridad, autoestima y equilibrio emocional, empatía, imaginación…
El profesor debe tener entusiasmo (creer en lo que hace, vivirlo, de manera que transmita el entusiasmo y la pasión de aprender a los estudiantes), optimismo pedagógico (ante las posibilidades de mejora de los estudiantes), liderazgo (que nazca de su actuación abriendo horizontes a los estudiantes y representando la voluntad del grupo, de su dedicación y trato, de su ejemplo y valores…). Debe dar afecto (no por lo que hacen, sino por lo que son) que proporcionará la imprescindible seguridad, y debe dar confianza (creyendo en las posibilidades de todos sus alumnos; las expectativas se suelen cumplir) que reforzará el impulso de los estudiantes para demostrar su capacidad.
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Estas competencias, que deberían permitir desarrollar adecuadamente las funciones que señalamos en el apartado anterior, deberían proporcionarlas los estudios específicos que preparan para este ejercicio profesional. Hay que tener en cuenta que, según diversos estudios, después de los factores familiares, la capacidad del profesor es el factor determinante más influyente en el éxito de los estudiantes, con independencia de su nivel socioeconómico.
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No obstante, exceptuando al profesorado de enseñanza infantil y primaria (que hacen una carrera específica de tres años), en los demás casos no siempre quedan aseguradas estas competencias pedagógicas (que se obtienen mediante la realización de un curso de capacitación pedagógica. CAP). Por otra parte, los sistemas de selección (al menos los del sector público de la enseñanza), no suelen considerar demasiado las habilidades instrumentales en TIC y tampoco se analizan sistemáticamente las cualidades psicológicas personales.
Por otra parte, muchos de los docentes actualmente en ejercicio recibieron una formación pensada para la escuela de las últimas décadas del siglo XX. Y nuestra sociedad ha cambiado mucho, de manera que la formación permanente que la “sociedad de la información” impone a sus ciudadanos también resulta indispensable para el profesorado de todos los niveles educativos.

En suma, es necesario reconocer e incentivar la competencia y buena labor docente del profesorado, su compromiso y su dedicación real, proporcionándole recursos suficientes, las mejores condiciones de trabajo posible, y la formación inicial y continua y el asesoramiento adecuado. En este sentido se propone:
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– Licenciatura de 4 años para los maestros. La complejidad de la sociedad actual y la diversidad del alumnado exigen una formación más amplia para los futuros maestros, que se puede articular en unos estudios de licenciatura.
– Itinerarios de capacitación docente en todas las licenciaturas que habilitarían para poder ejercer la docencia en la ESO y los niveles superiores de enseñanza. En los actuales cursos de capacitación pedagógica no se puede aprender todo lo que hoy en día hay que saber para ser un docente y un educador. Las Facultades de Ciencias de la Educación deberían ofrecer asignaturas optativas que permitieran establecer itinerarios de capacitación docente en todas las licenciaturas.

– Plan de formación continua para docentes en activo (un 50% tienen más de 45 años) diseñado modularmente en cursos de unas 30 horas a partir de unas competencias básicas que todos deberán acreditar poco a poco, por ejemplo en un plazo de 10 años. Pensamos que la Administración Educativa debería establecer unas competencias básicas que todos los profesores en ejercicio deberían acreditar cada diez años, mediante la realización de un cursillo específico para cada una de ellas. Estos cursillos se podrían ir realizando sin prisas, a un ritmo de uno por año. Entre estas competencias básicas destacamos:
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– Tecnologías de la información y la comunicación (TIC)
– Lenguaje audiovisual
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– Buenas prácticas didácticas
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– Didáctica de (la asignatura de cada uno)
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– Multiculturalidad
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– Tratamiento de la diversidad
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– Dinámica de grupos
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– Resolución de conflictos
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– Las componentes emocionales de la inteligencia
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Esta formación continua podrá complementarse a través de comunidades virtuales de profesores, donde los docentes pueden compartir recursos, exponer problemáticas… Una de estas comunidades es el Grupo Didáctica y Multimedia de la UAB
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En este marco, la formación permanente del profesorado debería enfocarse atendiendo a una triple dimensión:
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– Las necesidades de los centros, donde los profesores podrán poner en práctica lo que aprendan.
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– Las opciones y preferencias personales, ya que a cada profesor le puede interesar más profundizar en unos temas específicos
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– La acreditación de las competencias básicas establecidas por la Administración Educativa.
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– Asesoramiento continuo al profesorado. Vía Internet y, si es necesario, también presencial. Cuando un profesor tiene un problema en clase (conductual, de aprendizaje…) debe haber alguien que pueda darle una solución. La Administración Educativa debe disponer de un equipo de especialistas que puedan realizar este asesoramiento al profesorado en activo, al cual además le sugerirán cursos de formación complementaria que pueden ayudarle para afrontar estos conflictos.
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–         – Estancias en el extranjero y en empresas. Conviene facilitar la estancia del profesorado en centros docentes del los países de la Unión Europea y su participación en proyectos de trabajo conjunto. También es necesario que haya una mayor relación entre la escuela y el mundo laboral. Especialmente en los Ciclos Formativos, deberían establecerse mecanismos para que el profesorado pudiera pasar estancias (a tiempo total o parcial) en empresas para actualizar sus conocimientos y adquirir experiencia de su aplicación práctica.
– Nuevos sistemas para la selección del profesorado en los centros públicos. Las oposiciones no pueden basarse solamente en la demostración puntual de unos conocimientos teóricos. Se propone que se tenga en cuenta también: su web docente, un periodo obligatorio de prácticas en un centro (periodo obligatorio de becario…)
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– Incentivar la participación del profesorado en proyectos y actividades formativas que fomenten la investigación y el intercambio (jornadas y congresos), En este sentido, lnternet ofrece la posibilidad de crear redes con profesores de otros centros e instituciones, participar en foros, proyectos de investigación y cursos virtuales sin necesidad de abandonar la actividad docente.

SEÁ EL FUTURO SOCIAL Y EDUCATIVO  EL DE LAS TIC?
Seamos conscientes de que estamos hablando de un cambio drástico y por tanto realmente complicado. Le estamos pidiendo al profesor que ceda su protagonismo, renuncie a su autoridad y desempeñe un rol para el que nadie le ha preparado, incluyendo al mismo tiempo una dolorosa revolución tecnológica. Creo que todos reconocemos que los profesores juegan un papel crucial. Pasan más tiempo con los niños que los propios padres y tienen en sus manos la enorme responsabilidad de co-educarlos. Sin embargo apenas se les dan herramientas y recursos y en la práctica no les reconocemos ese papel esencial.

La conclusión es clara: No podemos seguir enseñando las mismas cosas y de la misma manera. La educación y la formación son aburridas, demasiado serias y dejan escaso margen al entretenimiento. Los profesores deben jugar un papel diferente, y que será más importante que el que han desempeñado hasta ahora porque la información y conocimiento que antes transmitían, hoy ya están disponibles en múltiples formatos. En lugar de estar encerrados en un aula, participarán en el diseño de cursos y simulaciones, en la construcción de plataformas, de herramientas de autor, en la tutorización, seguimiento y evaluación de alumnos, en la selección de contenidos, en el diseño de itinerarios formativos y curriculums, en la gestión de conocimiento, en los equipos de desarrollo de productos. Este panorama tiene también sus peajes.
El tutor tiene que aceptar que efectivamente los alumnos saben más que ellos en algunas cosas y que por tanto en ocasiones los roles se intercambian y ello posibilita una inmejorable oportunidad para aprender. Debe también comprender que se trata de enseñar a las personas a pensar y que para esto tenemos que inducirles objetivos, hacer que fallen las expectativas, ayudarles entender porque y facilitarles herramientas para que corrijan su teoría y aprendan. En un curso bien diseñado, un alumno habrá tenido éxito, y por tanto un tutor también, si ha aprendido a HACER (desempeño) y no solo a saber (información). Sin perder de vista que lo importante es lo qué necesita saber el alumno y lo qué le interesa, no lo mucho que sepa el profesor. Es una oportunidad única de revalorizar el esencial rol social de los profesores, hoy en día fuertemente desprestigiado y desprotegido.
Creo que no habrá disenso si afirmo que uno de los efectos más notables de las tecnologías digitales es que permiten y facilitan una mayor comunicación entre las personas independientemente de su situación geográfica o temporal.

Las nuevas tecnologías de la comunicación rompen barreras espacio-temporales facilitando la interacción entre personas mediante formas orales (la telefonía), escrita (el correo electrónico) o audiovisual (la videoconferencia). Asimismo esta comunicación puede ser sincrónica – es decir, simultánea en el tiempo- o asincrónica – el mensaje se emite y recibe en un período de tiempo posterior al emitido.  En segundo lugar, podemos señalar que las tecnologías permiten el acceso de forma permanente a gran cantidad de información. (…)
Otro hecho destacable es que las nuevas tecnologías mejoran la eficacia y calidad de los servicios. La creación de bases de datos accesibles desde cualquier punto geográfico y en cualquier momento junto con la gestión informatizada de enormes volúmenes de información permiten incrementar notablemente la rapidez y eficacia de aquellas tareas y servicios que tradicionalmente eran realizadas de una forma rutinaria y mecánica por personas. (…) Por otra parte, Las tecnologías digitales posibilitan nuevas formas de actividad productiva. La innovación tecnológica está afectando también al ámbito laboral transformando los patrones tradicionales de trabajo. (…)
Asimismo, las nuevas tecnologías de la información y comunicación están propiciando la superación de una visión estrecha y localista de la realidad. (…) En este sentido, los medios de comunicación y por supuesto las redes telemáticas, están jugando un papel clave en este proceso de creación de una conciencia y perspectiva mundial o planetaria.
En definitiva, las redes telemáticas propician nuevas formas de participación social más allá de los límites territoriales locales. (…) La acción política y organización de los denominados movimientos alternativos o de antiglobalización no sería explicable sin la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación.
La tarea que tenemos por delante es, al mismo tiempo, un reto tentador y una aventura gigantesca. Quiero creer que caminamos hacia una sociedad de hombres más libres, de personas cada vez más autónomas y más capaces de tomar el control de sus vidas. Antes se educaba para aprender a obedecer y luego trabajar en una fábrica/empresa donde seguir obedeciendo. Hoy queremos personas emprendedoras, que piensen por si mismas y para lograrlo hay que enseñarles de otra manera, entregarles todo el poder.
Para guiar y controlar su vida no podrán dejar nunca de aprender, no hay garantía alguna de que lo que hoy les sirve mañana siga siendo útil. Pero esto significa que si unos ganan libertad y control, otros la pierden y ya sabemos lo humanamente complicado que resulta renunciar al poder. Los tomadores de decisiones, las personas que dirigen empresas, sistemas educativos y gobiernos y que lo harán todavía durante bastantes años nacieron, crecieron y se educaron en un modelo tradicional. No tuvieron contacto con un ordenador hasta que empezaron a trabajar y tienen, con honrosas excepciones, un concepto poco innovador y moderno del aprendizaje. Tengamos esto siempre presente para moderar el optimismo que en ocasiones se desborda.

Por último y para no generar falsas expectativas, hay que advertir que no van a aprender gran cosa por leer este artículo. Como mucho, me conformo con que encuentren algunas ideas inspiradoras y otras provocadoras pero poco más. Y las razones son simples…..

En poco tiempo se olvidarán de la mayor parte de lo que lean. Además no se aprende en fecha fija sino cuando se necesita para resolver algún problema (just in time). Y lo realmente importante son las preguntas que surjan en sus cabezas cuando lean estás paginas, preguntas que muchas veces quedarán sin respuesta. Por tanto, les recomiendo que recopilen y contrasten tan amplio espectro de opiniones sobre el tema como sea posible en lugar de fiarse de un solo experto, institución, informes…

La sociedad de la tecnología nos engloba, nos une y nos separa a la vez, por eso y tam como hacíamos con la lectura de los Mitos del Dr. Cabero, debemos separar el grana de la paja, procurar que las TIC sean beneficiosas para todos, que todos podamos acceder a ellas y que el amplio espectro que representan significa progreso, libertad, transparencia e independencia de criterio y de utilización, siendo su USABILIDAD, potestat de todos y no de unos cuantos, y que se emplee en una sociedad multidireccional y multicultural, donde los valores inclusivos (respeto a las diferencias) son la base de las TIC, ya que así y gracias a sun indiscutible “potencialidad” podremos hacer un mundo mejor, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

¿Estamos ante un Deja Vu, o realmente somos personas del futuro?

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Fuentes: 

Farnós, Juan Domingo: http://juandomingdisruption.blogspot.com Educación disruptiva

Farnós, Juan Domingo: https://juandomingofarnos.wordpress.com Innovación y conocimiento Investigación y conocimiento

Robert B. Westbrook (1991): John Dewey and American Democracy.  http://sitios.itesm.mx/va/dide2/tecnicas_didacticas/abp/personajes1.htm Investigación e innovación educativa

Schank, Roger: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120831/54343882373/la-contra-roger-schank.html “Se aprende haciendo” La Vanguardia.

Seely Brown, John and Duguid, Paul: http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_7/nr_98/a_1142/1142.html  LA COGNICIÓN SITUADA Y LA CULTURA DEL APRENDIZAJE

Vuelve “Schank” en estado puro ! (Educación Disruptiva)

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Hacía tiempo que no leía nada extraordinario escrito por mi admirado Roger Schank, pero hoy si:

 


Conversations about learning: Part 1: how should school be different?

The other day I had what is a rather typical conversation for me. I met someone at a bar and we chatted about various things. He told me he had just retired from the fashion industry and he told me where he went to college. He asked about me, I said a few general things but he pushed for more information. So, I said, “actually I am trying to overthrow the education system.”
This kind of remark usually gets a rather shocked response. People get defensive about their schooling. I have learned to anticipate that, so I added, “what did you learn about fashion or business in college?  I am pretty sure that everything you learned in your career that was important to you, you learned on the job and that your college education had no relevance at all.”
He responded, as most people do, by saying that his college education provided him the basics, which I always take as a kind of religious remark. They don’t really know what “the basics” are (apart from reading, writing, and arithmetic, which he would have learned by the fourth grade) but they don’t want to believe that their schooling was a waste of time. He insisted, so I asked what I usually ask in this situation. I wanted him to tell me the Quadratic Formula. He responded that he knew it but of course he didn’t. Of course, he had learned it. And he had retained it long enough to get a good score on the SAT. Then he forgot it and never thought about it again.
When we imagine school, we imagine sitting in a classroom and listening to the teacher. We recall writing papers and cramming for tests. College has the additional feature of being fun. Not because of the classes, most of whose names we cannot remember, but because of the outside activities and the people we met there.
Why do we accept a broken education system? Why do we accept that college will not teach us life skills or job skills and that school before college will be an experience that most people would never even consider repeating? Most kids would skip school if they possibly could. Why do we force them to go? And, when we force them to go why do we force them to sit still and listen? And when we force them to sit still and listen why do we force them to listen to simplistic depictions of history or read books that do not interest them or force them to do math they will never use in their real lives?
We do this for reasons that have to do mostly with day care and history. Few parents want the responsibility of taking care of their kids all day. We like government provided day care and really need it if we want to work. But why don’t we ask questions about what is taught and how teaching takes place? Because the same stuff happened to us. We accept it as part of life. Maybe we even enjoyed some of it when we were kids. (“I always liked history.” Really? You liked it better that your favorite childhood activity? “Well no, I meant I liked that subject best in school.”)
Somehow we accept school as a painful experience of no real relevance to our lives and we talk about what we liked when we mean what we disliked least. And we talk about school’s relevance by assuming it provided “the basics” when we really do not know what the basics are.”
“School taught me how to think.” And you didn’t know how to think before? And life after school hasn’t taught you how to think either? Every experience teaches you how to think better. School does it least well of all since your other experiences typically would relate to your interests, needs, goals, and achievements.
What should we learn? Certainly not the “core subjects” in school. Not only shouldn’t there be a Common Core, there shouldn’t be any core at all.
Why not?
When you were a child, before school, did you like to do what your sister (or brother) did? Or, did you choose to do things that interested you? Did your parents force you to study and learn certain things when you were 4 or 5, or did they offer things, some of which you found interesting and wanted to do more of?
People are born with certain natural interests. An interest is a terrible thing to waste. The job of a parent (or of a teacher if they have that freedom) is to help a child follow his or her interests. If your daughter likes dolls you buy her a doll house and talk with her about what is going on in her doll house. If your son likes football you teach him to throw and catch and you take him to a game if you can. None of this is radical stuff.
Then school happens and everyone has to be doing the same stuff at the same time. And everyone has to sit still. (I never saw a 6 year old still still unless he or she was forced to do so.) And no one can talk out of turn. These are the same kids who when out of school, run around and yell, ask questions, draw pictures, build buildings out of blocks, try to learn to swim and so on.  But school is about discipline, which is another way of saying the stuff they teach is boring and everyone has to shut up because there are too many kids in the class.
Of course, somewhere along the line, kids do have to learn discipline and how to behave in public, but this needn’t be a constant all day painful lesson. And kids should be together, not in groups of 30 perhaps, but in smaller groups, so that they can learn to function together and make friends. I am not suggesting that kids stay home and learn on the computer, although that is fine with me. There should be teachers enticing them to learn something different and helping them when they have difficulties. But that does not mean that there need to be classrooms nor the inability to speak one’s mind.

It is time for a change. We do not have to accept that the schools we have always had is what we must have now. Times have changed. Now everyone goes to school and now we have computers and the internet. The possibilities are endless. The economics of school can be quite different than what they are now. We can let kids learn what they want to in the way that works best for them. We will have a happier and a better functioning society because of it.ROGER SCHANK

Como no podía ser de otra manera he reaccionado al momento, faltaría más….

“Nos quedamos como título del post con esta frase de la ponencia que Juan Domingo Farnós ofreció en Caracas el pasado 27 de junio en el marco del VII Encuentro Internacional de Educación. Nos recuerda a la afirmación que otro experto en educación, Roger Schank, pronunció en Ciudad de México en una fase anterior del encuentro: “el aprendizaje ocurre cuando alguien quiere aprender no cuando alguien quiere enseñar”. En ambos casos se transmite la urgencia de un cambio en los sistemas educativos actuales que debería partir de la reflexión siguiente: qué enseñar y cómo enseñar.

“Las personas usan historias para organizar, expresar y recordar sus experiencias. Esta idea es el fundamento de un método desarrollado por Roger Schank y su equipo para diseñar cursos y materiales educativos que garanticen un aprendizaje mediante la práctica (learning by doing). ” Roger Schank….con Fundación Telefónica… y seguimos con….

“Las ideas que sobrevolaron las sesiones del encuentro tienen en común el apostar por una enseñanza personalizada, colaborativa e intensiva en el uso de tecnología.

Juan Domingo Farnós destaca la obsolescencia de las instituciones universitarias heredadas del siglo pasado, incapaces de realizar una oferta de auténtico valor añadido formativo al alumno del siglo XXI. Este alumno ya no es un mero receptor pasivo de información, sino un prosumidor,  un agente acostumbrado a participar activamente en iniciativas y conversaciones que tienen lugar en los medios sociales.

Ésta es la era del aprendizaje ubicuo, es decir, aquel que se produce en cualquier lugar y en cualquier momento, no solamente dentro de un aula durante las horas lectivas. La tecnología de comunicación, y especialmente la tecnología móvil, ha resultado decisiva para deslocalizar el aprendizaje y llevarlo a todas partes. El m-learning, o aprendizaje a través de dispositivos móviles, apenas ha comenzado a mostrarnos todo su potencial.

La tecnología también nos permite aprender junto a otros de forma colaborativa a través de redes y comunidades de aprendizaje, en las que gracias a las folcsonomías las personas pueden agruparse en torno a intereses compartidos comunes. Juan Domingo habló de redarquía: una organización en red que permite transparencia y confianza.”….

Metodología Sólida

En contraste con los tradicionales curriculums pasivos y orientados a asignaturas, un Scenario Centered Curriculum (SCC) propone una experiencia equiparable al aprendizaje de un oficio: el alumno se enfrenta a una serie bien planificada de situaciones (escenarios) reales, situándole en un rol relevante y motivador. Dentro de estas situaciones, lleva a cabo exactamente las tareas, actividades y procesos de razonamiento adecuados para construir y desarrollar sus habilidades.

De este modo, el alumno entiende cómo un conocimiento o habilidad le es útil para la vida al afrontar de forma individual el problema que presenta la historia, garantizando un aprendizaje a su medida.

Arquitectura Eficaz 

 

  • Un escenario: Situación profesional real y de negocio, simulada. Motivador y rico en contenidos, que proporciona un contexto coherente para el aprendizaje individual y colectivo.
  • Una secuencia planificada de tareas: Encuadradas en ese escenario, que permiten al participante ejercitar los comportamientos clave y, de esta manera, aprenderlos (práctica, entrenamiento).
  • Una colección estructurada de recursos para el aprendizaje: Incluyen procedimientos de trabajo, modelos a utilizar, herramientas, información relevante para la tarea, etc.
  • Acceso a un tutor: online o presencial, para obtener ayuda en el momento de aprendizaje preciso (feed-back).
  • Este engranaje se corresponde a las característivcas del E-learning-Inclusivo, diseñado por mi mismo, (Juan Domingo Farnos Miró) y que se recoge en estas bases  http://www.scribd.com/doc/33025056/Bases-Para-e-Learning-Inclusivo , pero con una trascendencia mayor, ya que quiere influir en todo el diseño de lo que entendemos por educación y formación e influir en decisiones político-educativas, sociales y tecnológicas, adaptándose de manera permanente, transparente y con confianza..a esta sociedad dinámica que gracias a las TIC, evolucionará a un roitmo muy diferente a lo que venía haciendo hasta ahora.

 

 

Estaba preocupado que mi “idolo” hubiese caido en la desgana, en la apatía…bueno eso es imposible en personas “rarillas” como su caso y el mio, pero que SUBIDON, mi mentor ha vuelto, viva Schank, viava la EDUCACIÓN DISRUPTIVA, viva la nueva sociedad, supongo que en este artículo verán reflejada una gran parte de mis ideas que vengo argumentando desde hace muchos años, pero genial, genial……lo vuelcvo a poner en mi muro porque HA VUELTO ROGER SCHANK, ha vuelto la persona que siempre he admirado más en mi vida profesional…genial como siempre, audaz, valiente, irreverente y arrogante y les aseguro que yo tambien soy todas esas cosas:  las pondre en mayusculas para que se entiendan…

Juandon es AUDAZ, espero que me consideren genial (eso lo pongo en minusculas), VALIENTE, ATREVIDO, IRREVERENTE, ARROGANTE, MUY CERCANO……si ese soy yo….

“la escuela, la universidad…deben caer, no sirven en la sociedad de hoy”…juandon (siempre)…Roger Schank, hoy…

¿Por qué aceptamos un sistema de educación roto? ¿Por qué aceptamos que la universidad no nos va a enseñar habilidades para la vida o habilidades de trabajo y que la escuela antes de la universidad será una experiencia sin utilidad para la mayoría?…

Podemos dejar que los niños aprenden lo que quieren en la forma en que funciona mejor para ellos. Tendremos la sociedad más feliz y mejor funcionamiento a causa de ella. Por supuesto, en algún lugar a lo largo de la línea de los niños tienen que aprender disciplina y cómo comportarse en público, pero esto no tiene que ser una constante durante todo el día con dolorosas lecciones….

¿Qué debemos aprender? Ciertamente no los “temas centrales” en la escuela. No sólo no debe haber un núcleo común, no debería haber ninguna base en absoluto. De alguna manera aceptamos la escuela como una experiencia dolorosa de ninguna verdadera relevancia para nuestras vidas y hablamos de lo que nos gustó cuando nos referimos a lo que no me gustó menos. Y hablamos de la relevancia de la escuela al asumir que siempre “lo básico” cuando realmente no sabemos lo que son los fundamentos ..

Seguro de que todo lo que ha aprendido en su carrera que era importante para usted, usted aprendió en el trabajo y que su educación universitaria no tenía relevancia en absoluto …

Dentro de mis “ingentes” apuntes y esquemas (incontables y dispersos), hablar de la “creación de entrornos de aprendizajes informales, nunca me ha parecido suficiente, es necesario implicar a personas y organizaciones para ello yque cad uno aporte su “diferencia”, su divergencia, solo entonces podremos tener “un paraguas” lo suficientemente “personalizado y socializado, para la pluralidad de todos nosotros.

Para ello necesitamos algunas cosas que nos sirvan como una especie de DISGNOSIS Y PROGNOSIS, para saber todo el ecosistema de qué está formado….y por tanto a partir de él, hacia que caminos podemos ir, aunque ya saben que lo informal niunca significa, con caminos siempre predecibles, sino que las personas y organizaciones, así seremos capaces, competentes y con las suficientes habilidades crativas, para si es necesario, dejar lo previsto, lo certero, y pasar a lo impredecible, a caminos inexplorables pero que seremos capaces de circular por ello….

No sólo somos capaces de cuestionar nuestras creencias, pero cuando le pedimos a otros por sus comentarios, que normalmente evaluamos antes de tratar de entender completamente. Carl Rogers descubrió cinco categorías principales de retroalimentación. Se enumeran a continuación en el orden en que se presentan con mayor frecuencia en las conversaciones cotidianas:

Evaluativa: Hacer un juicio sobre el valor, la bondad, o la conveniencia de la declaración de la otra persona.
Interpretación: Parafraseando al tratar de explicar lo que significa la declaración de la otra persona.
Apoyo: El intento de ayudar o reforzar otro comunicador.
Sondeo: Intentar obtener información adicional, continuar la discusión, o aclarar un punto.
Entendimiento: El intento de descubrir por completo lo que significa que el otro comunicador tenga otros puntos de vista.

Esta es quizás la parte más difícil de todas nuestras acciones, ya que, básicamente, fallamos en hacer las preguntas correctas, y cuestionar nuestras creencias, frente a las de los demás Por ejemplo, Chris Argyris descubrió que los adultos, incluso con estudios superiores se quedan con un solo circuito de aprendizaje en lugar de utilizar doble vuelta del aprendizaje al cuestionar las suposiciones subyacentes:

Aqui lo tenemos reflejado en un gráfico::double_loop

Naturalemente podemos utilizar diferentes amneras que algunos hemos utilzado y mucho en nuestros masters y doctorados en DINAMCAS DE GRUPOS. la mejor manera de poder gestionar los diferentes moviemientos tanto de aprendizajes como de trabajos en el mundo informal, pero a algunos como es mi caso me gusta el AAR, o lo que es lo mismo, es tener datos de personas, acontecimientos, sus diferentes personalidades y maneras de hacer, la divergencia de cada uno de ellos..

Asi poder realizar un análisis y una posterior implementación de cada situación y, de cafda individuo (personalización) y de esta manera no construir escenarios, sino escenarios completamente dinñamicos, abiertos, inclusivos, ubícuos y por enciam de todo, participativos e interactivos….

Realmente no es nuestro análisis el que tiene verdadera importancia, que va, ellos mismos son LOS PROTAGONISTAS, LOS RESPONSABLES Y LOS QUE TIENEN QUE ADQUIRIR SU COMPROMISO EN TODO ELLO….goal

Esta parte de permite a los aprendices a explicar lo que realmente les ocurrió:

Los aprendices a exponen lo que pasó desde su propio punto de vista.
Use las siguientes preguntas para guiar la discusión (animar a otros a hacer preguntas también):
Se preguntan por qué se tomaron ciertas acciones.
Se Preguntan cómo reaccionaron ante ciertas situaciones.
Se preguntan cuándo se iniciaron las acciones.
Hacen preguntas principales si es necesario para asegurar que se obtienen todos los resultados clave.

Pueden identificar la brecha de rendimiento – la diferencia entre el objetivo pretendido y sus objetivos y los resultados realmente obtenidos y las repercusiones que pueden encontrar.

Relacionar los acontecimientos a los resultados posteriores.
Las historias se entienden mejor si las narramos.
Explorar vías de actuación alternativas que podrían haber sido más eficaces, aunque no lo teniamos previsto (disrupción)
No convertirlo en una conferencia, sino que permiten a los participantes.

Puntos a recordar:
Las quejas se manejan de manera positiva.
Criticando una idea está bien, pero no permiten atacar a la gente.
Si la discusión se centra en los errores cometidos (señalar con el dedo), hacen hincapié en lo positivo y señalar las dificultades de tomar decisiones difíciles.
Resumir.
Permitir que los líderes juveniles puedan discutir los eventos con su gente en privado si es necesario.(por medios digitales, especialmente).

Con todo ello podemos resumiro, aunque como siempre me gustarái que fuerais vosotros quienes lo ampliarais, mejorarais..

Naturalmente ya hemos explicado los procesos de diagnostico (observar), anásis posterior, realizado especialmente por ellos, que se decidan como pueden actuar, tal como venimos explicando siempre, y llegar al inicio de los procesos de aprendizaje informal con la idea de hacia donde vamos, como lo vamos a hacer y estar preaprados siempre en permanente estado de Beta, que nosotros lo llamamos DISRUPCIÓn, y para ello pueden utilzar todas las herrmamiestas de la WEB 2.0, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL...SIN RESTRICCION ALGUNA Y SEGUN SUS NECESIDADES DE CADA MOMENTO.

A finales de 1970, Patrick Penland, un profesor de la escuela de la biblioteca de la Universidad de Pittsburgh, se hizo bastante interesado en la investigación de Tough. Se realizó una encuesta en la que una parte del mismo se refiere a por qué los alumnos prefieren aprender por su cuenta, en lugar de en una clase o curso (Penland, 1977). Las razones principales, en orden de clasificación, son:

Deseo de establecer mi propio ritmo de aprendizaje.
Deseo usar mi propio estilo de aprendizaje.
Quería mantener la estrategia de aprendizaje flexible y fácil de cambiar.
Deseo poner mi propia estructura en el proyecto de aprendizaje.
Yo no sé de ninguna clase que enseñé lo que yo quería saber.
Quería aprender esto de inmediato y no podía esperar hasta que una clase puede comenzar.
La falta de tiempo para participar en un programa de aprendizaje en grupo.
No me gusta una situación formal en el aula con un profesor.
No tengo suficiente dinero para un curso o una clase.
Transporte a una clase es demasiado difícil o costoso. ….

 

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La educación siempre llega tarde

¿Significa esto que tenemos que olvidarnos de la escuela? Ciertamente no. Pero sí significa que, además de docentes bien preparados y de planes de estudio suficientemente flexibles y actualizados, precisamos de agentes culturales que nos ayuden a explorar las posibilidades que encierra este nuevo mundo, que nos permitan anticipar sus oportunidades y sus riesgos, y que nos ayuden a identificar algunos de sus principales mecanismos.

Las nuevas tendencias globalizadoras obligan a repensar el modo en que debemos preparar a las nuevas generaciones para insertarse en la vida política, económica, social y cultural. La respuesta habitual consiste en decir que el sistema educativo debe ocuparse de esta tarea. Pero hay razones para pensar que el sistema educativo tal como lo conocemos siempre llegará tarde frente al enorme potencial de innovación del mundo extraescolar. Dos estrategias se proponen. Involucrar en la tarea a al menos parte del mundo extra-escolar (más específicamente, a la cultura) y redefinir los límites entre lo que pertenece al mundo escolar y lo que queda fuera.

Empecemos por los lugares comunes: el mundo se ha globalizado. Esta parece ser la premisa desde la que debe partir toda reflexión sobre la cultura, la política o la sociedad. El dato es a todas luces importante, aunque tal vez valga la pena recordar que no es la primera vez que ocurre. El mismo fenómeno ya se produjo al menos en dos oportunidades. La primera fue en la época del Imperio Romano. La segunda fue en tiempos de Carlos V. En ambos períodos se estableció un orden político y cultural que involucraba (o afectaba de manera muy directa) a casi todo el mundo conocido. La gran diferencia es que ahora el tejido de la globalización abarca al planeta entero. De aquí en más, las únicas formas de expansión concebibles serán extraplanetarias.

Dicho esto, vayamos ahora a un segundo lugar común: la globalización exige que repensemos la educación de las nuevas generaciones. Si no queremos perjudicar seriamente a nuestros hijos ni a nuestros nietos, deberemos darles una educación que les permita entenderse con personas de otras partes del mundo, que los ponga en condiciones de acceder a las nuevas tecnologías de la comunicación, que los haga capaces de responder de manera fértil al fenómeno de la diversidad cultural, y que los prepare para una vida laboral en la que los cambios de empleador y los desplazamientos geográficos serán frecuentes.

Las dos afirmaciones anteriores son lugares comunes, pero son también verdaderas (que una afirmación sea repetida ad nauseam no es una prueba de que sea falsa). Y sin embargo, creo que algo anda mal si detenemos aquí nuestro diagnóstico. Dicho de modo más preciso: creo que en los últimos años hemos desarrollado una aguda conciencia respecto del fenómeno de la globalización y hemos desarrollado una conciencia igualmente aguda respecto de los desafíos que este fenómeno plantea a la tarea educativa, pero todavía no somos igualmente conscientes del reto que la globalización implica para la cultura. (No utilizo aquí la palabra “cultura” para referirme al conjunto de las disciplinas artísticas usualmente llamadas “cultas”, ni tampoco en el sentido etnológico de conjunto de creencias, prácticas y ritos que definen los límites de una comunidad humana particular, sino en el sentido antropológico de patrimonio común de ideas, conocimientos e interpretaciones que nos permite afirmar que vivimos en un mismo mundo).

Tengo la impresión de que el proceso de globalización, y la acumulación de sus impactos sobre nuestra vida cotidiana, han avanzado mucho más rápidamente que nuestra capacidad de tejer interpretaciones compartidas que nos permitan escapar a la pérdida de sentido. Al menos por momentos, parecería que todos hemos caído en la situación de aquellos individuos que han visto derrumbarse su cultura de origen frente a la presión de una cultura dominante: tratamos de servirnos de nuestras viejas categorías e interpretaciones para entender las situaciones que abordamos, pero el intento fracasa porque éstas requieren otras formas de aproximación. Como resultado, con cierta frecuencia ocurre que nuestras ideas se vuelven inconsistentes y nuestra capacidad de entendernos se deteriora.

Hay una imagen que ha recorrido el mundo y que, a mi juicio, refleja claramente esta situación: es la imagen de los militantes antiglobalización comunicándose mediante teléfonos celulares, difundiendo mensajes a través del correo electrónico y explicando sus posturas desde una multiplicidad de sitios web.

Antiglobalización por Internet

Cada uno puede tener la opinión que quiera respecto de los militantes antiglobalización. Puede estar a favor de su causa o en contra de ella. Puede considerar que los argumentos que manejan son fuertes o son débiles. Pero antes de llegar a ese tipo de definiciones aparece una inconsistencia que debería llamar la atención: con la elección de los medios que utilizan para comunicarse, estos militantes y sus organizaciones están alentando la misma globalización a la que con tanto énfasis se oponen.

El punto me parece importante, porque a veces se habla de la globalización como si fuera impulsada desde algunos oscuros centros de poder contra la voluntad de la gente. Pero lo cierto es que los verdaderos impulsores de la globalización somos cada uno de nosotros. La globalización avanza porque, ante el menor problema de salud, todos queremos tener a nuestro alcance servicios médicos altamente tecnologizados. O porque, vivamos donde vivamos, a todos nos gusta recibir en el menor tiempo posible el disco que acaba de editar nuestro músico favorito. O porque, si tenemos que cubrir largas distancias, buscamos pasajes de avión baratos en lugar de andar en carreta o aceptar pagar pasajes caros. O porque, si ha pasado algo grave en el mundo, aspiramos a verlo en directo por televisión.

Así como no abrí juicio sobre las ideas de los militantes antiglobalización, tampoco pretendo abrirlo sobre las preferencias que acabo de enumerar. Sólo constato un hecho, y es que cuando alguien tiene esta clase de preferencias y al mismo tiempo se opone a la globalización, está actuando de manera inconsistente: se está oponiendo como ciudadano a aquellos procesos que está alentando como consumidor. Este no es un problema exclusivo de los militantes antiglobalización sino de muchos millones de personas. Y en la medida en que esta inconsistencia se siga extendiendo, estaremos creando un problema que ningún gobernante será capaz de resolver.

No voy a hacer ninguna hipótesis sobre el modo en que se ha llegado a esta inconsistencia. Lo que me importa subrayar es mi sorpresa ante la escasa conciencia que se tiene de ella. He visitado los sitios web de varias organizaciones que critican la globalización, pero nunca me encontré con una explicación acerca de por qué se sirven de ese medio de comunicación altamente globalizador. He visto por televisión a numerosos manifestantes antiglobalización que no se incomodaban en lo más mínimo cuando se los filmaba hablando por teléfonos celulares. He asistido a reuniones académicas en las que personas vestidas con ropa de marcas internacionales, que pasan buena parte del año recorriendo el mundo en avión, discutían gravemente sobre los efectos perniciosos de la globalización sin que ninguno pareciera sentirse responsable del estado de cosas que criticaba.

Puede que muchas de esas personas sean hipócritas, pero es muy improbable que todas lo sean. Y mucho más improbable es que sean hipócritas los millones de individuos que escuchan y admiran a quienes caen en tales contradicciones. Creo más bien que lo que está fallando es nuestra capacidad colectiva de interpretar lo que ocurre. No me refiero a ponernos de acuerdo sobre el significado profundo de los hechos, porque allí siempre habrá lugar para el desacuerdo. Me refiero a la capacidad mucho más básica de reconocer los hechos mismos y de establecer conexiones relevantes entre ellos. Mucha gente se siente amenazada por la globalización y al mismo tiempo hace un uso intensivo de los múltiples recursos de la Web, sin llegar a percibir que esa actividad forma parte de la definición misma de un mundo globalizado.

La globalización nos ha tomado por asalto y no nos ha dado el tiempo necesario para aclararnos las ideas. Sus promesas y amenazas tienen tal espectacularidad que dificultan nuestra capacidad para reconocer los límites entre aquello que es (al menos en parte) consecuencia de nuestras propias elecciones, y aquello que en ninguna medida depende de nosotros. Como el aprendiz de brujo, hemos liberado fuerzas que no somos capaces de entender ni de controlar.

Por eso, cuando nos enfrentamos a este fenómeno nos comportamos como quien ingresa en un territorio desconocido, cuyos códigos y reglas de funcionamiento ignora. Los que están fallando son nuestros recursos culturales para construir imágenes de la realidad que sean inteligibles y compartidas. Frente a un mundo que se ha acelerado y complejizado, nuestros esquemas de interpretación tradicionales ya no nos permiten ver claro. Lo único que mucha gente percibe es que en todo esto hay víctimas, y razonablemente intenta ponerse de su lado. Pero el problema es que no siempre se establece el lazo adecuado entre las víctimas y los victimarios. Sobre todo no se lo establece cuando, como ocurre con frecuencia, nosotros mismos estamos de los dos lados.

Buscando soluciones

¿Cuál es la solución a este problema? La respuesta estándar consiste en decir que la educación formal debe preparar a los miembros de las nuevas generaciones para el mundo que está naciendo. Pero hay buenas razones para pensar que, en este terreno, la educación siempre llega tarde.

En primer lugar, la educación llega tarde porque pasa demasiado tiempo entre el momento en que se producen las novedades, el momento en que se desarrollan interpretaciones que nos permitan entenderlas razonablemente y el momento en que se consigue transmitir esas interpretaciones a las nuevas generaciones de docentes. Este proceso funcionó con fluidez durante muchas décadas, pero ahora no hay tiempo material para reproducirlo. Los cambios se producen con demasiada rapidez como para que se pueda responder a ellos desde los planes de estudio.

En segundo lugar, la educación siempre llega tarde porque, cuando llega el momento en que los alumnos están en condiciones de recibir mensajes en el salón de clase, ya han recibido con anterioridad muchos otros mensajes. Los han recibido en los años previos a la escolarización formal, durante los que aprenden de las personas que los rodean y de los medios masivos. Los han recibido durante el período en que, siendo ya escolarizados, se ponen en condiciones de recibir mensajes relativamente complejos de parte de sus maestros (es decir, en el período que va desde el inicio de la escolarización hasta que cumplen nueve o diez años). Y los siguen recibiendo en el tiempo que pasan fuera de la escuela, esto es en una vida extraescolar que se caracteriza por ser altamente mediatizada y cada vez más informatizada, de modo que confluyen en ella informaciones y opciones de consumo cultural extremadamente variadas.

Todo esto sugiere que la escuela no puede prepararlos para un futuro contacto con la globalización, sino que, en términos generales, sólo puede reaccionar ante un contacto que ya se ha producido o ya se está produciendo. Desde el punto de vista de los alumnos, primero está el contacto con el mundo globalizado y después está el contacto con la escuela. Pretender invertir los términos es sencillamente una quimera.

En consecuencia, si queremos darle un mejor equipaje cultural a los miembros de las nuevas generaciones (y si queremos proporcionárnoslo a nosotros mismos) el primer frente de ataque no estará en la institución escolar sino fuera de ella, más precisamente en ese terreno difuso pero decisivo al que llamamos cultura. El desafío es cómo desarrollar una nueva sensibilidad, cómo reforzar nuestra capacidad de establecer conexiones entre hechos, cómo modificar nuestras categorías de análisis, de modo tal que la inevitable inmersión en el mundo globalizado no nos hunda en el desconcierto y en la irracionalidad colectiva.

Por cierto, no es la primera vez que nos enfrentamos a este desafío. Justamente por eso empecé recordando que esta no es la primera vez que el mundo se globaliza. Cada vez que ocurrió este fenómeno, nuestras categorías de análisis y nuestros recursos interpretativos tuvieron que adaptarse al nuevo estado de cosas. Y la solución no vino de una escuela que en esa época no existía, sino de la literatura, del arte y de la filosofía.

La cultura como respuesta

¿Qué ocurrió cuando los antiguos griegos se hicieron buenos marinos, se adentraron en mares hasta entonces desconocidos y fundaron colonias lejanas? Ocurrió que los bardos empezaron a cantar poemas que hablaban de largos viajes, de la variedad geográfica y humana, de las reacciones de los individuos ante el peligro y de las consecuencias de las grandes ausencias sobre la vida de las personas. ¿Qué pasó cuando los romanos construyeron las primeras ciudades verdaderamente grandes, alcanzaron niveles de bienestar que significaban una fuerte ruptura con la vida rústica e hicieron posibles acumulaciones de riqueza y de poder desconocidas hasta entonces? Ocurrió que los poetas y comediantes se preguntaron si el abandono de la vida rústica era una pérdida o una ganancia, e indagaron sobre la influencia del dinero y del poder en la vida de los hombres. ¿Qué ocurrió cuando los europeos terminaron de darse cuenta de que habían descubierto un inmenso continente y se lanzaron a explorarlo y conquistarlo? Ocurrió que las artes plásticas se poblaron de animales y de frutos desconocidos hasta entonces, y que los pensadores y literatos empezaron a preguntarse sobre la posibilidad de fundar nuevas formas de convivencia en medio de una naturaleza incontaminada. ¿Qué ocurrió cuando una combinación de educación y desarrollo tecnológico hizo posible avizorar un futuro pautado por la democracia de masas y por una economía altamente industrializada? Ocurrió que Walt Whitman le cantó a la electricidad, a la potencia de los motores y al ciudadano capaz de decidir su propio destino, en un tono que sólo se había utilizado hasta entonces para cantarle a los héroes militares o a las fuerzas de la naturaleza. ¿Qué ocurrió cuando Einstein desarrolló la teoría de la relatividad e introdujo ideas absolutamente ajenas a la física newtoniana, como la posibilidad de viajar en el tiempo? Ocurrió que esas ideas fueron recogidas por los maestros de la ciencia-ficción, y a través de ellos se volvieron mínimamente comprensibles para millones de lectores y de espectadores carentes de formación científica. Y ocurrió también que el surrealismo nos forzó a ampliar los límites de nuestra sensibilidad, devolviéndonos imágenes del mundo que se parecían muy poco a las que habíamos visto hasta entonces.

En una palabra: una parte sustancial de lo que pensamos acerca del mundo que nos rodea, una proporción importante de nuestras expectativas, fantasías y temores, una cantidad nada desdeñable de datos y de esquemas interpretativos, la mayor parte de nuestros lenguajes expresivos, no nos llegan por un canal formal como el que representa la escuela, sino a través de la cultura en la que estamos inmersos. Nuestras imágenes de la globalización están mucho más determinadas por las coberturas de CNN, por la experiencia de ingresar a un grupo de chat o por el hábito de “bajar” archivos MP3 que por lo que puedan intentar decir las maestras.

¿Significa esto que tenemos que olvidarnos de la escuela? Ciertamente no. Pero sí significa que, además de docentes bien preparados y de planes de estudio suficientemente flexibles y actualizados, precisamos de agentes culturales que nos ayuden a explorar las posibilidades que encierra este nuevo mundo, que nos permitan anticipar sus oportunidades y sus riesgos, y que nos ayuden a identificar algunos de sus principales mecanismos.

El cine, las artes plásticas, el teatro popular y la literatura han permitido que sociedades enteras procesaran conflictos y traumas que eran difíciles de asimilar por otras vías. La novela social iniciada por Zola permitió que muchas personas pertenecientes a los sectores acomodados de la sociedad europea entendieran cómo se veía el mundo cuando se lo miraba con los ojos de los obreros industriales o de los mineros. Un solo cuadro de Picasso hizo que mucha gente percibiera el drama de un bombardeo con una intensidad que jamás hubiera alcanzado si no hubiera visto el Guernica. El Galileo Galilei de Brecht popularizó una interpretación del modo en que la ciencia experimental se impuso sobre la vieja metafísica, y esa interpretación resultó más influyente en términos sociales que las explicaciones mucho más ajustadas a la realidad que podemos encontrar en los libros de los especialistas. El cine estadounidense permitió que muchos ciudadanos que no habían estado en Viet Nam comprendieran la magnitud de lo que habían vivido quienes sí estuvieron y volvieron derrotados.

Este es exactamente el desafío que tenemos planteado. Lo que todavía estamos en vías de conseguir es una producción cultural que nos permita empezar a entender lo que significa vivir en un mundo globalizado. Nos faltan narrativas que nos hagan sentir cómo impactan nuestras decisiones de consumo sobre la marcha de las grandes industrias o sobre las condiciones de vida de quienes están en el otro extremo de la cadena productiva. Nos hacen falta testimonios sobre las nuevas maneras en las que podemos prolongar nuestras posibilidades de aprender y de producir. Nos hacen falta ficciones que nos ilustren sobre las nuevas maneras en los que podemos organizar nuestra vida laboral o nuestras relaciones interpersonales. Nos hacen falta músicas y texturas que impacten sobre nuestras actitudes y nos hagan sentir la dimensión de lo que estamos en condiciones de explorar y de descubrir.

Nada de esto se puede apurar ni hacer de modo deliberado. Estas cosas simplemente ocurren. Pero sólo ocurren cuando el terreno de la cultura está habitado por personas que no se conforman con interpretaciones cómodas ni perezosas. Si le damos la espalda a las complejidades del mundo, si ignoramos los desafíos morales que nos presenta nuestra circunstancia, si, en lugar de explorar los complejos mecanismos del éxito, el fracaso y el dolor, adoptamos actitudes maniqueas que nos garanticen ritualmente que estamos del buen lado, nunca podremos tener una mirada lúcida sobre el mundo en el que vivimos porque habremos preferido no tenerla.

Para no ser demasiado general, quisiera poner un solo ejemplo que tal vez ayude a ilustrar lo que estoy tratando de decir. Pensemos en el caso de los periodistas. El desarrollo tecnológico permite que hoy los periodistas manejen un caudal de información descomunal, a una velocidad que no tiene antecedentes. Pero esta nueva capacidad no asegura por sí misma que los resultados sean malos ni buenos. Un bombardeo irreflexivo de novedades provenientes de diversos orígenes puede sumir a los receptores en la perplejidad e impedirles entender el mundo en el que viven. Una selección superficial de la información, que no indague sobre las lógicas que vinculan a los diferentes acontecimientos, puede favorecer el desarrollo de interpretaciones simplistas o sencillamente descarriadas (por ejemplo, puede llevar a que muchos residentes en países del tercer mundo lleguen a ver como un héroe a un granjero francés subsidiado y proteccionista). Un manejo de imágenes que no se haga cargo del contexto en el que fueron generadas puede hacer aparecer como simple fanatismo religioso lo que en realidad es una compleja mezcla de protesta política, exclusión social y extrañamiento cultural.

El asombroso tráfico de información que se ha hecho posible gracias al desarrollo tecnológico les exige a los periodistas que hagan lo que siempre hicieron (es decir, aportarnos información junto con elementos que nos permitan interpretarla y analizarla), pero ahora los obliga a hacerlo a una velocidad y con un nivel de exigencia que tiene escasos precedentes. Es probable que el periodismo se vuelva con el tiempo una profesión crecientemente exigente, al menos en la medida en que se aspire a lograr productos de calidad razonable. Como hicieron los maestros de la ciencia-ficción (y los propios periodistas especializados) al hacernos entender intuitivamente las principales ideas de Einstein, los buenos periodistas deberían estar ayudándonos a entender las principales conexiones de un mundo sobre el que sabemos casi todo pero del entendemos poco. El lazo cultura-escuela

¿Significa esto que la batalla por devolverle comprensibilidad al mundo debe darse en el terreno de lo que de manera laxa llamamos cultura, y que debemos abandonar la esperanza de que la escuela haga algún aporte al respecto? No necesariamente. La escuela tiene un papel importante a jugar en todo esto. Pero sólo conseguirá hacerlo si conseguimos crear mecanismos de retroalimentación que necesariamente conducirán a una profunda transformación de la cultura escolar tradicional.

Al considerar este tema es demasiado fácil perderse en un mar de generalizaciones, de modo que voy a limitarme a considerar un aspecto de la cuestión: los mecanismos de reclutamiento, formación y desempeño de la función docente.

Desde más de un siglo, la cultura escolar tradicional defiende un paradigma que puede describirse de este modo: el docente ideal es aquel que opta por la profesión docente al terminar sus estudios secundarios, que recibe una formación profesional específica durante una razonable cantidad de años (gruesamente equivalente a los requeridos para realizar una licenciatura universitaria) y que luego desarrolla una vida profesional íntegramente centrada en la labor docente, sin más interrupciones que las necesarias para realizar actividades de perfeccionamiento y reciclaje.

Este es un modelo que funcionó razonablemente bien allí donde podían cumplirse ciertos supuestos implícitos. Primero, que los institutos pedagógicos fueran capaces de reclutar estudiantes en número y calidad suficientes; segundo, que se hubieran desarrollado planes de estudio capaces de poner a esos estudiantes en condiciones de adquirir primero, y transmitir después, los conocimientos y destrezas fundamentales que se hubieran desarrollado en un área específica o en un conjunto de áreas; tercero, que lo que esos estudiantes pudieran aprender en los años que transcurrían en los institutos pedagógicos siguiera siendo válido en el momento de iniciar la vida profesional; cuarto, que las actividades de perfeccionamiento y reciclaje resultaran suficientes para actualizar y potenciar la formación recibida inicialmente.

El problema es que la mayor parte de estos supuestos no se cumple en la actualidad. En los últimos años, muchos países (particularmente en el tercer mundo) han tenido serias dificultades para reclutar una cantidad de estudiantes que alcanzara para reemplazar a los docentes que pasaban a retiro, así como para responder al crecimiento de la demanda resultante de un aumento de las tasas de escolarización. Por otra parte, el propio fenómeno de generalización del acceso al sistema educativo (imperfecto como sin duda es) tuvo el efecto de disminuir la calidad promedio (en términos culturales y educacionales) de los estudiantes que se inscriben en los institutos pedagógicos.

También se ha vuelto más difícil contar con planes de formación docente que permitan a los egresados contar con un nivel de preparación adecuada a las innovaciones que se producen en un área específica. Esto no es (al menos no necesariamente) una consecuencia de la lentitud de reacción de las autoridades responsables de la formación docente, sino del aceleramiento de las innovaciones en todas las áreas del conocimiento. Elaborar seriamente un plan de estudios puede llevar varios años. Luego es necesario preparar programas de cursos que se ajusten a ese plan y preparar al cuerpo académico que se encargará de impartirlos. Todo esto hace que, cuando un programa de formación docente se pone en ejecución, es casi inevitable que ya haya acumulado cierto retraso respecto del nivel de desarrollo de las diferentes disciplinas.

A este retraso acumulado entre el inicio del diseño y el inicio de la ejecución de un plan de estudios se agrega luego el rezago que tiende a acumularse durante los años que cada estudiante permanecerá preparándose como docente. Los conocimientos adquiridos por los aspirantes a maestros y profesores en el primer año de su formación, tendrán tres años de rezago en el momento de acceder a la titulación. Esta situación suele ser menos grave cuando los futuros docentes se forman en ámbitos universitarios (en los que pueden estar permanentemente en contacto con docentes que son al mismo tiempo investigadores de las disciplinas que enseñan) y es más grave cuando se forman en instituciones exclusivamente dedicadas a la formación de maestros y profesores.

Esta doble desactualización acumulada en el momento de recibir el diploma docente puede en muchos casos ser poco significativa, pero inevitablemente se agravará a medida que pasen los años de ejercicio profesional. Este problema puede ser razonablemente paliado mediante actividades de actualización y reciclaje. Pero esta solución sólo funciona de manera adecuada cuando la formación inicial no estaba aquejada de desajustes serios. Cuando este es el caso, es probable que los docentes en actividad tengan problemas para asimilar las novedades, y que esto actúe como un factor crecientemente inhibidor de la demanda de reciclajes.

Todas estas son dificultades con las que los sistemas de formación docente luchan desde hace años. En algunos casos esa lucha es exitosa y muchos en otros no lo es tanto. Pero en todos los casos es cierto que el desafío se vuelve cada día más difícil de enfrentar, debido a que el ritmo de renovación se acelera en todas las áreas del conocimiento. ¿Quiere esto decir que estamos condenados a llegar cada vez más tarde?

No necesariamente. Y para poder ser optimistas en este punto empecemos por observar un hecho histórico. La especialización de la función docente es un dato relativamente reciente. Hasta hace tan sólo unas décadas, la enseñanza de las nuevas generaciones estuvo en buena medida en manos de gente que, además de enseñar, tenía otras ocupaciones profesionales. El cura o el farmacéutico del pueblo, el médico o el juez, frecuentemente combinaban su actividad específica con la labor docente. Esto ha tendido a ser más usual en el nivel secundario que en el primario, y en los pequeños núcleos urbanos (donde todavía ocurre) que en los grandes. Pero, independientemente de lo que pasara en los hechos, desde fines del siglo XIX esta situación fue colocada en la categoría de las anomalías. Lo bueno, lo eficiente, lo moderno, era que la educación de las nuevas generaciones estuviera en manos de profesionales exclusivamente dedicados a la enseñanza. Los mecanismos de calificación de casi todos los sistemas educativos empezaron a valorar más a aquellos que tenían un título otorgado por un instituto pedagógico que a quienes habían recibido otro tipo de formación.

Así han sido las cosas hasta ahora y no tiene demasiado sentido discutir si se trató de un acierto o de un error. Pero sí vale la pena preguntarse qué debemos hacer en el futuro. La apuesta a poner la enseñanza casi exclusivamente en manos de diplomados en institutos pedagógicos, ¿es la manera más eficiente de responder al aceleramiento de los procesos de renovación del conocimiento?

Como mínimo, la respuesta es discutible. Imaginen que, frente a los modelos tradicionales de formación docente, se desarrollara una estrategia dirigida a captar profesionales de distintas áreas (médicos, ingenieros, periodistas, etc.) a los que se les diera la posibilidad de complementar su formación principal con un diploma en pedagogía de un año de duración que los pusiera en condiciones de incorporarse a la actividad docente. Esto permitiría hacer frecuentes y deseables ciertas situaciones que hasta ahora han sido más bien combatidas. Por ejemplo, que un profesional combine su actividad en su dominio específico con una actividad secundaria en la docencia. O que un profesional, en el momento de jubilarse, inicie una actividad docente con una carga horaria relativamente importante. O que alguien alterne períodos de su vida en los que se dedica a una profesión específica con otros en los que se vuelque a la enseñanza.

Hasta ahora hemos estado acostumbrados a ver estas situaciones como unsecond best. Lo mejor es que la acción educativa esté en manos de personas íntegramente dedicadas a la labor docente. Si no se puede disponer de estos recursos, entonces podemos admitir los “docentes mixtos” como solución alternativa. Pero, ¿no hay razones para esperar que las personas que desarrollan una actividad profesional sean quienes estén más al tanto de muchas innovaciones que se producen en sus áreas específicas? ¿Y no ocurrirá que esas personas tengan una mayor facilidad para construir nexos entre los conocimientos abstractos y sus aplicaciones en la vida cotidiana? Un ingeniero retirado no sólo tiene todos los elementos necesarios para enseñar trigonometría, sino que probablemente estará familiarizado con muchos problemas prácticos en los que la trigonometría puede ser un instrumento útil. Un médico con experiencia clínica puede estar en condiciones muy favorables para vincular conocimientos generales de anatomía o fisiología con preguntas que pueden estar presentes en sus alumnos. Un informático activo en su profesión estará sin duda en mejores condiciones que nadie para orientar a los estudiantes en el uso educativo de los recursos que ofrece la computación (cosa cada vez más difícil para los docentes de carrera).

El punto importante consiste en saber qué resulta más eficiente: si aportarle a un profesional los conocimientos fundamentales de pedagogía que le permitirán evitar errores graves en el momento de relacionarse con un grupo de alumnos, o conseguir que un experto en pedagogía se mantenga al tanto de las novedades que se producen en una disciplina dada y siga siendo capaz de construir el puente entre los conocimientos abstractos y sus aplicaciones en la vida cotidiana. Durante muchas décadas supusimos que la respuesta correcta era la segunda. Y es probable que hayamos tenido razón en ese punto, porque el ritmo de renovación del conocimiento (y de sus aplicaciones tecnológicas) era manejable. Pero nada indica que esto siga siendo así en el futuro, ni nada indica que sea razonable privarse del concurso de mucha gente bien formada que podría desempeñar una importante acción educativa, especialmente en aquellos países donde el aumento de las tasas de escolarización agrava los problemas que existen en todo el mundo.

No pretendo zanjar aquí esta discusión evidentemente compleja. Lo que trato de mostrar es que, en un contexto tan cambiante como el que enfrentamos, puede ocurrir que las soluciones que tradicionalmente aceptamos dejen de ser las más adecuadas, y otras soluciones que tradicionalmente rechazamos pasen a tener nuevos atractivos. No se trata de desechar todo lo que hemos hecho hasta ahora ni de aceptar cualquier fórmula por el sólo hecho de que sea nueva. Pero sí se trata de mantener la mente abierta y estar dispuestos a revisar todo lo que sea necesario revisar. Aunque suene a retórica fácil, es verdad que estamos entrando en una nueva etapa civilizatoria. Y esta nueva etapa nos obliga a repensar el vínculo entre lo escolar y lo extraescolar, como parte de una revisión más general del vínculo entre educación y cultura.

Cuando se lo mira desde el universo escolar, lo extra-escolar suele ser visto como una fuente de problemas. Es en este terreno donde se fortaleció la cultura de la imagen que terminó por desafiar a la tradicional cultura discursiva; es en este terreno donde se consolidaron las subculturas juveniles que hicieron que la juventud haya dejado de ser vista como la antesala de la vida adulta y haya pasado a convertirse en un universo con sus propios códigos; es en ese terreno donde se intensificaron primero el uso de la informática y de Internet, poniendo en jaque la capacidad de los maestros para seguirle el paso a sus alumnos. Por eso, la pregunta a la que nos habituamos era: ¿qué recursos debemos movilizar dentro del sistema educativo para responder a los cambios que se están produciendo fuera de la escuela?

Pero tal vez debamos empezar a pensar que buena parte de esos recursos no están dentro del sistema educativo sino fuera de él. Más precisamente: en ese mismo mundo de la cultura que nos presenta tantos desafíos. Ver al sistema educativo como una fortaleza que debe resistir los embates del mundo exterior no sólo es una actitud demasiado defensiva, sino probablemente una actitud que nos lleve al fracaso. Porque es fuera del sistema escolar donde se producen las mayores innovaciones, donde se desarrollan las nuevas destrezas y donde opera mucha gente que tiene cosas para enseñar y para transmitir. Por eso, si nos abroquelamos en sistemas educativos cerrados, nos condenaremos a llegar siempre tarde. No se trata de mimetizarse con lo que pasa fuera de la escuela (seguramente una mala estrategia) sino de movilizar los recursos que allí se encuentran para dar una mejor respuesta educativa.

Bibliografía

Bhabha, H. 1994:The Location of Culture. London, Routledge.

Brighouse, H. 2000: School Choice and Social Justice.Oxford, Oxford University Press.

Callan, E.1997: Creating Citizens.Oxford, Oxford University Press.

Cavell, S.1990: Conditions Handsome and Unhandsome.Open Court, La Salle, Chicago University Press.

Dagger, R.1997: Civic Virtues. Oxford, Oxford University Press.

Fourez, G. 1990: Eduquer, écoles, éthiques, sociétés. Bruxelles, De Boeck Université.

Gutmann, A. 1987: Democratic Education. Princenton, NJ, Princenton University Pr


Fuente: Blog de Juan Domingo

juandon

 

 

 

Roger Schank y el futuro de la universidad!

juandon

El surgimiento de la Universidad Virtual nos permite reconsiderar la educación … Negocio es tan insatisfechos con el estado actual de la educación que encontramos corporación después corporación creando sus propias “universidades”, donde los empleados pueden intentar volver a aprender lo que no aprendió en la escuela o donde pueden aprender lo que necesite saber sobre su trabajo.

A pesar de ello, las empresas que han reconocido que la escuela no ha funcionado para sus empleados son, sin embargo de la creencia de que la escuela es el modelo adecuado para el aprendizaje. Curiosamente, capacitación empresarial tiende a ser una copia de los sistemas escolares existentes….Roger Schank

Aprender haciendo es una realidad práctica y se puede hacer a partir de buenas simulaciones. El problema es tanto para construir las simulaciones y de reinventar un plan de estudios basado en esta nueva tecnología y la idea de aprender haciendo.

..por qué los cursos, tesis, grados…deben durar tanto? los alumnos pueden estar todo este tiempo encerrados para conseguir llegar a su final? están los profes dispuestos todo este tiempo?

..sinceramente creo que lo estan haciendo pero de manera forzosa y por ello la WEB y su ubicuidad lo puede cambiar y remediar….

Los estudiantes universitarios van a la escuela para obtener un título que esperan conseguir algo que ellos quieren. las escuelas funcionan sobre esta base, y asisten a la escuela con la actitud concomitante. Nunca pida a un estudiante si aprendí mucho, o lo bien que hizo.

Es raro que el estudiante dice que aprendió mucho y por lo tanto estaba muy contento con su educación.

Los mejores profesores pueden o no ser los mejores maestros. Esto es realmente una idea complicada, porque el tema de lo que define “mejor” está sujeta a la pregunta y lo que define la buena enseñanza es un tema muy abierto.

Los mejores profesores son profesores de AI no porque quieren ser maestros, porque ellos son profesores que quieren ser investigadores..

Los estudiantes tienden a tener la idea de que la universidad sabe lo que es mejor para ellos y que si siguen el curso recomendado de estudio su vida saldrá bien..

 

 

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