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Para hablar de cambios disruptivos de verdad, necesitamos el empleo de un Pensamiento Sistémico:....

…que nos haga satisfacer las necesidades de la complejidad requerida, con unos nuevos liderazgos— Esta era del Conocimiento requiere de un cambio en el pensamiento bajo una perspectiva en la distancia del individuo, el control de diferentes puntos de vista, y hacia la visión de las organizaciones como sistemas complejos adaptativos que permiten la creación y captura de conocimiento continuo.

Personas que por vivir “en un caos sistémico“, pueden establecer no solo puentes de unión, si no posicionamientos que retroalimentan datos, procesos….que partan de un todo y se ·expandan” en diferentes direcciones adaptadas a la personalización de maneras de ser, de estar y de entender las cosas…

Esta intermediación se materializa en cuatro niveles: a) haciendo conscientes a los diferentes grupos de los intereses y dificultades de los otros grupos b) transfiriendo de uno a otro grupo sus mejores practicas c) mediante analogía, pueden poner en valor elementos de una creencia o practica en otro grupo d) síntesis, las personas familiarizadas con las actividades de dos grupos tiene más probabilidades de combinar elementos de sus creencias y conductas” Dolors Reig

En la realidad que vivimos hoy, una mezcla entre lo físico y lo virtual, estas personas pueden “explosionar” las redes, las comunidades de personas, de ideas,…., pero también pueden decidir “implosionarlas”, con lo que la innovación puede estar siempre amenazada por posicionamientos reduccionistas y anácrónicos…, es “uno de los símbolos de esta época“…

El anáisis de hoy, no se basa solo en los datos, en las redes, sino en la sucesión de hechos en los lugares acotados por las diferentes culturas y sociedades, y “los no lugares”, como internet, espacios caóticos y no restringidos ni a las personas ni a las ideas, …., análisis que sirven para conseguir unos planteamientos ubícuos, inclusivos y que busquen lo mejor para cada uno de nosotros, no para cercenar alternativas que nos gusten o no, si no para poder entender que hasta los planteamientos más inquietantes, deben ser siempre vistos como un inicio, nunca como un final, que las verdades nunca son absolutas, si no relativas, que debemos siempre investigar, preguntar, cuestionar, nunca dar nada por hecho, aunque parezca un proceso acabado, el final de un camino significa el principio de otro.

Las cosas van cambiando a medida que la sociedad evoluciona, o como es el caso, cambia, uno de estos elementos nuevos que han ido surgiendo es la sistémica. Hasta hace unos 60 años sólo teníamos sus atisbos, mientras el planeta todavía se enfriaba de la terrible Segunda Guerra Mundial.

Fue una guerra al modo industrial: centralizado y simple. Una época en la que el modelo newtoniano del mundo todavía diseñaba las principales rutas del pensamiento, incluido el científico, más o menos marcado por el rejuvenecimiento cuántico: es en ese contexto donde surgió la forma de pensar sistémica, como un intento de concebir los comportamientos de los distintos agentes como el resultado complejo y múltiple de relaciones e interacciones más que como una derivación de las intenciones que los animaban.

El posicionamiento  sistémico viene haciendo sus aportes desde sus primeras conceptualizaciones en campos diversos como la psiquiatría, la arquitectura, el derecho, la epistemología, las ingenierías, la economía y en fin, alrededor de todas las situaciones donde empíricamente se reconozcan relaciones entre elementos.
Las propuestas, prácticas y creencias que constituyen un programa se agrupan en un núcleo central alrededor del cual se genera un cinturón protector: el núcleo central son las hipótesis que hacen de cimiento teórico sobre el cual se apoyan el resto de las partes del programa de investigación; esos núcleos son aceptados.

Complejidad
La comprensión de los sistemas nos dejó ver que cuanto mas profundizábamos, menos entendíamos. La contingencia del sistema lo hace más complejo. Como un grano de polen: cuanto mas lo enfocamos con el microscopio más circunferencias le encontramos. Sistema, complejidad y contingencia se envuelven uno a otro, cada uno succionado por la incompletud del otro.
Porque uno de los andariveles que no comparte el programa sistémico con el programa empírico es el supuesto de que lo simple es hermoso. La visión sistémica ignora la compulsión a lo simple de la ciencia moderna y entra en los terrenos extraños y contingentes de la complejidad.

La complejidad hay que situarla en lo que los escolásticos llamaban la haecceidad (la singularidad concreta) de cada realidad y en lo complexus, es decir “lo que está tejido en conjunto”.
La teoría de la complejidad se deriva de los desarrollos de la sistémica, de la cibernética y de la teoría de la información, pero no se confunde con esos desarrollos, porque la complejidad apareció como concepto sólo cuando esos desarrollos avanzaron hasta entender (con Prigogine) el papel constructivo de la incertidumbre y el caos.
La complejidad tiene que ver con el cambio, el devenir, la constitución de nuevos órdenes; donde el mismo devenir se convierte en principio constituyente constituido. Esta fluidez del programa sistémico es lo que lo vuelve a un programa de investigación muy progresivo.

Pensar en la complejidad involucra un modo de pensamiento que cuenta es su núcleo con hipótesis que ligan el orden, lo universal y lo regular con el desorden, lo singular y el devenir y que tiene como sus operaciones lógicas centrales el distinguir-vincular en una relación moébica con lo contingente.
Poco productivo resulta entonces, para las posibilidades de competir con otros programas de investigación apoyados en trascendentes, un proyecto por la inmanencia, la fluidez y la circulación, cuando el conjunto de las prácticas de los programas de investigación ganadores ponen en el juego la certeza, lo certificado y especialmente hoy en día lo patentable, lo que puede ser apropiado intelectualmente.

En la ciencia hegemónica actual la especialización hace que cada investigador proyecte su pequeño fragmento de la realidad imaginada y apropiada como un todo, pero con el requisito de desvincular la realidad de donde actúa. No importa si la cura está disponible, lo será en la medida en que no agote obsolescencias vigentes.

dificultades
Pero en tanto un texto (científico por caso) requiere saber del con-texto en el que está escrito/leído, es necesario un pensamiento que articule y que religue los diferentes saberes disciplinarios, hoy parcelados, y que además contextualice las migraciones de hipótesis y observaciones entre estos compartimentos disciplinarios.
Esto implica una re-conceptualización provisoria de las unidades de análisis: ya no son totalidades trascendentes compuestas por partes elementales, no existen componentes a priori, sino sistemas que emergen o desorganizan y mantienen su estructura o la pierden en la relación con otros sistemas.

Una instrumentalización de la sistémica en algunas disciplinas termina denominando “sistémico” al mismo conocimiento contra el que lucha lo sistémico. Ese atascamiento de lo sistémico no ha impedido no obstante su progresividad: por ejemplo Varela y Maturana generaron una nueva concepción de lo sistémico, conocida como “Teoría de los Sistemas Autoorganizados”.
Entonces recapitulemos: la sistémica corre el riesgo de fosilizarse, los aportes de las ciencias de la complejidad no contribuyen todavía al fortalecimiento del programa y el contexto global de la investigación tiene por objetivo fijar la realidad, apropiársela mediante recursos de incautación inmaterial.
En la era del acceso y la conexión, con el significante desacoplado del significado, sólo se trata de excesos de datos circulantes que no llegan a volverse informacionales, lo que se traduce en que cada vez somos capaces de prever menos lo que sucederá.

Frente a esta crisis del entorno, el pensamiento sistémico debería continuar integrando los aportes de las ciencias de la complejidad y de la autopoiesis apuntado a explicar diseñando; a distinguir religando, a analizar ordenadamente regulando provisoriamente. Pero para esto necesita renovar la caja de herramientas.

Redes complejas
De un lado del péndulo tenemos el atractor de la complejidad, pero que nos lleva hacia el otro lado? Aparece aquí el Instituto de Santa Fe, de USA, heredero de Prigogine, que mas allá de sus dudosas fuentes de financiación, viene poniendo sobre el tapete un subconjunto de problemáticas

relacionadas con la complejidad, que algunos dan por llamar la Ciencia de las Redes Complejas, aunque el físico Mark Newman, uno de sus mas notorios exponentes, prefiere decir que aún no ha llegado al estado de “ciencia”.
Otro físico, Laszlo Barabasi, afirma que el desorden en si mismo no existe, lo que hay es una falta de conocimiento.

Más allá del origen, rescatemos la convergencia en el campo de las redes complejas de múltiples disciplinas del conocimiento. Consideramos que la perspectiva de redes complejas puede ser un lugar privilegiado para avanzar en la renovación de la teoría sistémica y porqué no en la revisión de la división “Ciencias Sociales” y “Ciencias Naturales”.

Avancemos unos pasos sobre algunos conceptos claves del programa redológico: las redes son conjuntos formados por nodos, enlazados en una determinada forma (topología).
Decimos que encontramos una situación compleja cuando detectamos que, como resultado de la interacción de agentes vinculados en red, resulta la emergencia de un conocimiento que organiza al sistema, más allá de las motivaciones singulares de cada uno de los actores.

Todos sabemos que uno de los principales agentes de esta evolución en el conocimiento global fue el biólogo Ludwing Von Bertalanffy, que participó en la construcción de lo que entonces se denominaría como la “Teoría General de los Sistemas”, pero repito acá agente para resaltarlo como miembro de un colectivo extenso de otros agentes ligados en un colectivo (investigadores, universidades, pensadores, corrientes, literatos, políticas, etc.), en una red, en una universidad “invisible”.

Tal como escribíamos ayer, hacer frente a la complejidad del trabajo, de la formación-especialmente la superior-universitaria- se ha convertido en un importante problema de desarrollo de liderazgo. Y es un reto que tiene implicaciones éticas. A medida que nuestro trabajo se vuelve más complejo, también lo hacen nuestros dilemas éticos.

Sería bueno si pudiéramos desarrollar las habilidades de pensamiento para poder navegar en esas situaciones con mayor facilidad. Si estamos preparados para pensar en un alto grado de complejidad, estaríamos en mejores condiciones para comprender las diferentes organizaciones y sus desafíos desde múltiples perspectivas al tomar decisiones difíciles.

Si los rectores , gerentes y líderes…. actuan por debajo de la superficie y profundizaan más en el contenido, los objetivos, los resultaso….la parafernalia, vaya- de sus organizaciones, lo que se necesitan es” una complejidad cognitiva “que se puede definir como” la capacidad intelectual de un líder de prever la organización de múltiples competencias y perspectivas a fin de desarrollar una profundidad de comprensión en y de la organización,que es al menos igual a los factores que afectan a su funcionamiento .

En el LEARNING IS THE WORK (Educación Disruptiva) ya explicamos este funcionamiento, por activa y por pasiva, por tanto lo que decimos hoy no es nada nuevo:… Teniendo en cuenta múltiples perspectivas en la toma de decisiones, ello nos proporciona una ventaja a los líderes y organizaciones para el reparto de las demandas en competencia. ¿Cómo podemos preparar a los líderes para hacer eso?.

Acuerdanse de la REDARQUIA en frente de la jerarquía actual, acuérdense de la colaboración y la cooperación como elementos transversales tanto en el trabajo como en los aprendizajes….Pero todo ello parece a veces, no suficiente, como hoy mismo me lo comentaban dos empresarios interesados en estois temas y otros de estos calados…resistencias, estar a la defensiva, falta de confianza, incredulidad….

“Existen numerosos estudios que sugieren que las personas con alta complejidad cognitiva tienden a ser más tolerantes de la ambigüedad, se sientes más cómodos no sólo con nuevos hallazgos, pero incluso con resultados contradictorios. Por otra parte, estas personas tienen una mayor capacidad de observar el mundo en términos de gris en lugar de simplemente en términos de blanco y negro.

Las personas con caracteristicas complejas tienden a ser más abiertos a la nueva información, se basan en sus propios esfuerzos de adaptación en la nueva información, buscan más información novedosa a través de más categorías . Ellos tienden a buscar más información y formar más bien impresiones redondeadas que otras personas con caracteristica menos complejas .

 

  • Estos nuevos lideres buscaran dentro de la complegidad de las organizaciones formas más simples sistemicas…


     Líderes que desarrollan un alto nivel de complejidad pensando que estarán en mejores condiciones para ayudar a nuestras organizaciones a entender y trabajar a través de una amplia variedad de desafíos, problemas y oportunidades.
     
    Ellos tendrán sentido en las cuestiones y problemas que son multidimensionales y conectados. Y van a estar dispuestos a hacer lo que todos los grandes líderes hacen – ayudan a aquellos que lideran y seocupan de la complejidad creciente…
     
    El LEARNING IS THE WORK (Educación Disruptiva)…no puede saber que pasará en el futuro, pero si que pone la primeray…la segunda piedra….en una nueva sociedad, una nueva educación….
    comienzo  … ¿Comenzamos?…….
     
    Fuentes:

    KUHN, TOMAS, (1977), La estructura de las revoluciones científicas, Madrid, Fondo de Cultura Económico.

    LAKATOS, I. (1983) La Metodología de los Programas de Investigación Científica, Alianza, Madrid.

    LATOUR, B. y S. WOOLGAR (1979), Laboratory Life: The Social Construction of Scientific Facts, Londres y Beverly Hills: Sage

    MORIN, EDGAR. (1996). Introducción al pensamiento complejo, Editorial Gedisa, Barcelona,

    MORIN EDGAR, (1992). El método IV: las ideas. Su hábitat, su vida, sus costumbres, su organización, Ediciones Cátedra, Barcelona.

    WATTS, J. DUNCAN, (2006). Seis grados de separación. La ciencia de las redes es la era del acceso. Paidós.

    FARNÓS MIRÓ, JUAN DOMINGO Innovación y Conocimiento (Blog) https://juandomingofarnos.wordpress.com