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No podemos ni debemos hablar de globalización, de sociedad del conocimiento sin #educación con #TIC #juandon

El proceso educativo ocurre en un marco intencional que debe formar ciudadanos partícipes que se encuentran en una sociedad dominada por la información y la visión global de los asuntos. Esto es asumible para las sociedades industriales occidentales, pero habrá que preguntarse si en todas las demás también ocurre.

El análisis del papel de la tecnología en un mundo global no puede hacernos olvidar que hemos de pensar en educación. Por ello, se hace obligado recurrir al Informe Delors (1996), que especifica los cuatro pilares de la educación, los pilares del conocimiento, y en una sociedad denominada del conocimiento, se hace inevitable su fomento, entendiendo que educar es una tarea centrada en el futuro. Estos son:

1. Aprender a conocer . Se trata de adquirir conocimientos para la comprensión.
2. Aprender a hacer. Permite influir sobre el entorno.
3. Aprender a vivir juntos. Para participar y cooperar con los demás en actividades humanas.
4. Aprender a ser. Para realizarnos como personas
Las TIC, como recursos, son útiles para conseguir que estos pilares se asienten, pues en la medida que facilitan los procesos comunicativos, la relación individuo-contexto, sea éste inmediato o mediato, afianzan sus consecuciones.
Se crean con ello escenarios, con los que podemos encontrarnos. Permiten avanzar algunas contradicciones:

Alfabetización – analfabetización. La alfabetización, en lo referente a la sociedad del conocimiento, se localiza fundamentalmente en los países industrializados. Además, la existencia de mundos y submundos inter e intraterritorios define la complejidad de la misma
Información – desinformación. La información se orienta del emisor al receptor, con pocas posibilidades de intervenir de este último. Donde no existen canales ni receptores dispuestos no hay posibilidad de trasladar información.
Dominador – dominado. El dominio de los contenidos y de la información por parte de unos pocos establece relaciones de supeditación a éstos, por lo que aquellos que disponen de los medios y dominan la transformación de la información, establecen su particular dominio sobre los demás, lo que lleva a justificar el pensamiento único, lo monotético.
Igualdad – desigualdad. La existencia de sociedades ricas y pobres, de colectivos y personas que disponen de más o menos recursos mantendrá las relaciones de igualdad-desigualdad. Más información no es equivalente a mayor igualdad. Por ejemplo, las crecientes desigualdades entre ?Norte? y ?Sur?, de la creación de más riqueza que nunca, pero mal distribuida.
Inclusión – exclusión. La información permite afianzar la toma de decisiones, pero, en la medida que sea dominada por determinados grupos, tenderá a reproducir las características e intenciones de dichos grupos. Des esta forma, si bien se puede profundizar en los procesos de inclusión (para todos), también se puede justificar la existencia de la sobreprotección social que puede generar la exclusión de algunos.

La sociedad del conocimiento, asociada a la concepción de globalización, podría interpretarse desde el pensamiento comunitario, auspiciado por Rosa Luxemburgo, donde ocurre una división del trabajo altamente desarrollada, en nuestro caso a través del uso de las TIC, e implica la participación de todos a través de la producción y el intercambio.

En el sentido especificado de todos, aparece lo que se denomina como brecha del conocimiento, lo que nos plantea un reto ético: los posibles beneficios sólo son disfrutados por una parte de la humanidad (<1/4), siendo privilegio de unos pocos y estableciendo una brecha entre ricos y pobres, fundamentalmente, pero también busca LA EXCELENCIA de cada uno, donde cada personas sea la MEJOR en su sociedad, la que aporte más, de lo que ella es capaz de hacer.

El impacto potencial del uso de las TIC, de las tecnologías multimedia interactivas en educación, en un mundo global debe ser valorado por los resultados, por su eficacia para conseguir los objetivos y por el criterio de satisfactoriedad, entendiéndolo este último por el nivel de desarrollo individual conseguido. Asimismo, la observación del número de individuos que continuan utilizando la tecnología para participar en sus contextos sociales e interaccionar con los demás proporciona información válida sobre su impacto.

Por lo general, las organizaciones pueden proporcionar oportunidades para que el conocimiento sea integrado por parte de los niños, jóvenes y adultos y susceptible de aplicarse en los distintos contextos; las dificultades para ello, en el caso de los que presentan alguna discapacidad, no se derivan de la falta de recursos tecnológicos, sino fundamentalmente de las políticas que plantean las organizaciones y de las percepciones hacia ellos.

La mejora de la calidad y la eficacia de los sistemas de educación y formación deben cumplir con la atención a las necesidades de las personas, de los alumnos desde un proceso dialógico que permita percibir alternativas equilibradas en función de las necesidades individuales y las sociales dentro de un marco dinámico que la sociedad o sociedades establecen. Así, por ejemplo, en la Unión Europea se marca como el primer objetivo estratégico ante las exigencias de la sociedad del conocimiento y la evolución de los modelos de enseñanza y aprendizaje (Comisión Europea, 2002). Para ello planea los siguientes objetivos:

1. Mejorar la educación y la formación de profesionales y formadores
2. Desarrollar las capacidades necesarias para la sociedad del conocimiento
3. Garantizar el acceso de todos a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)
4. Aumentar la matriculación en los estudios científicos y técnicos
5. Aprovechar al máximo los recursos
Por otro lado, la calidad se asocia también al cambio, por lo que habrá que tener presente el cambio del conocimiento, el cambio organizacional hacia la descentralización, el cambio de los recursos, el cambio hacia la inclusión social. Todo ello se enmarca dentro de la sociedad del conocimiento como ejes que la impulsan. Quizás pueda ser útil para que las políticas educativas y sociales en general presenten elementos susceptibles de ser incorporados para el beneficio de todos los ciudadanos.

… para que la escolarización pública mejore y se salve, hay que reinventar la escuela "como una organización centrada en el aprendizaje que enfatiza el aprendizaje en la sociedad del conocimiento" y pensar las escuelas "como puntos focales para unas relaciones y redes comunitarias más amplias, que desarrollan el capital social de los estudiantes y que les permiten vivir bien y trabajar de manera productiva en la sociedad del conocimiento.