…por ahora parecía que solo Dios (y eso que algunos no lo creen así!) podría estar en todas partes. Las tecnologías de información y comunicaciones empiezan a darnos a nosotros los mortales este tipo de funcionalidad, con algunas desventajas, pero con muchas bondades.

Hasta donde teníamos entendido, solo Dios (y eso que algunos no lo creen así!) podría estar en todas partes. Las tecnologías de información y comunicaciones empiezan a darnos a nosotros los mortales este tipo de funcionalidad, con algunas desventajas, pero con muchas bondades.

Han surgido varios movimientos claros para llegar a lo que hoy conocemos como las plataformas para dispositivos móviles, la conexión a la Internet desde donde sea, y la capacidad de cómputo accesible desde cualquier parte.

Las tecnologías de comunicaciones han avanzado a tal punto que a través de telefonía celular y planes de conexión de transferencia ilimitada por las redes de datos sobre las de voz en los celulares, se puede tener acceso a la Internet a precios razonables. En algunos países los precios son absurdos, pero en los más desarrollados, la conexión es gratuita, como elemento indispensable para la venta de los demás servicios sobre el dispositivo. En promedio, una conexión de US$40 a US$60 le da conexión permanente con su dispositivo (mas adelante el tema del dispositivo) a la Internet.

Luego viene el dispositivo de conexión. Primero fueron los PC de escritorio con conexión a Internet, luego los portátiles con conexiones Wi-Fi para tener acceso a Internet a través de redes inalámbricas. Los últimos dos años han tenido un desarrollo vertiginoso los dispositivos pequeños donde mezclamos o convergen la PDA (asistente personal digital, agenda, etc.) con el teléfono celular. Así fue la primera Palm que tenía conexión a Internet. Estos dispositivos requerían aplicaciones especiales para que pudieran operar.

Hoy también hay un desarrollo fuerte en la Web con la aparición de tecnologías como AJAX y los conceptos de la Web 2.0 donde se facilita la construcción de aplicaciones muy livianas (que no requieren muchos recursos para operar). Estas aplicaciones requieren solo la conexión a Internet y un navegador (Explorer, Firefox o el que más le guste).

Avanzan las velocidades de conexión y avanzan también las características de los dispositivos móviles. El celular como primer dispositivo de conexión tenía una pantalla muy pequeña, de ahí al surgimiento de otros dispositivos de conexión celular con pantallas más grandes. El mayor de todos es el iPhone, que además de teléfono es agenda, PC, y demás funciones que se pudieran requerir, incluida la cámara fotográfica, reproducción de música y hasta cosas que no creería que necesitaría, como reproductores de películas. El iPhone resuelve la problemática de la pantalla con un zoom táctil que le permite al usuario son solo abrir dos de sus dedos sobre la pantalla, para agrandar lo que está visualizando.

En este último lanzamiento del iPhone se conjugan entonces la posibilidad de tener el teléfono con la pantalla lo suficientemente grande para poder ver y trabajar en ella mientras uno está fuera del escritorio, buena calidad de sonido en el teléfono, y un conjunto de aplicaciones a las cuales puede acceder con el mismo dispositivo.

Sin embargo lo mejor está por venir. Si las aplicaciones que utiliza ya están en la Web (por ejemplo, si usa las aplicaciones de Google, tiene documentos, hojas de cálculo, presentaciones, calendario, correo, etc.) basta con que apunte el navegador del dispositivo móvil hacia la dirección en la Web de estas aplicaciones y tendrá toda su información al alcance de sus dedos.

Siguen surgiendo aplicaciones en la Web de uso específico a las cuales quisiéramos tener acceso en forma permanente, como nuestro directorio telefónico, una aplicación de posicionamiento geográfico, nuestro listado de cuentas por pagar y recibir, los contactos de la oficina, etc. etc. (Una larga lista de etcéteras). Ya no requerimos un dispositivo con mucha capacidad ya que la información de estas aplicaciones estaría en la Web. No hay que sincronizar nada porque estaríamos accediendo al mismo archivo, indistinto del dispositivo.

Tendremos la información en alguna parte en la Web (no nos importará donde) y la podemos acceder sin preocuparnos por costos de acceso (seguirán bajando los valores de los planes ilimitados, o nos darán más velocidad por el mismo precio). Pronto podremos estar en todas partes a la misma vez! Que no se nos olvide que estos aparatos también tienen un botón de OFF, sino tendremos que cobrar horas extras por trabajar 24 horas al día “sin darnos cuenta!”